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Fuerza y honor 33

Iniciando la radioterapia

@LouMatilla - viernes, 6 de mayo de 2016
En la primera cita me explican en qué consiste; un tratamiento que se va a encargar de destruir las células malignas que hubiesen podido resistir a la quimioterapia y a la cirugía, utilizando para ello dosis altas de radiaciones ionizantes


A veces, sólo a veces. se debe hacer una parada en el camino y echar la vista atrás para darnos cuenta de todo lo andado hasta el momento. Detenerse por un segundo, observar lo que hemos atravesado, tanto lo bueno como lo malo, respirar hondo y continuar hacia delante; siempre adelante. En ese punto me encuentro ahora; es mucho lo andado, muchísimo; también es verdad que ha pasado mucho tiempo desde que todo esto empezó, aunque a veces parezca que fue ayer. Acabo de respirar hondo y vuelvo a poner la vista al frente porque se avecina otra batalla: la radioterapia.



Puedo decir que soy afortunada porque me siento en las mejores manos. He pasado dos veces por el servicio de Oncología Radioterápica y allí, puedo asegurarlo, se desprenden toneladas de humanidad.



En la primera cita me explican en qué consiste la radioterapia; un tratamiento que se va a encargar de destruir las células malignas que hubiesen podido resistir a la quimioterapia y a la cirugía, utilizando para ello dosis altas de radiaciones ionizantes. Y una no puede evitar en ese instante, el pensar que ya tienen que ser resistentes porque para mi cuerpo todo eso ha significado un abrasamiento sin igual.



Allí me cuentan cómo va a ser el proceso y las zonas a las que van a dirigir esas radiaciones; en mi caso la zona de la mastectomía y la zona supraclavicular, con lo que se me comenta que es posible que llegue a tener molestias en la garganta y al tragar. También hablamos de lo que va a sufrir la piel y que no podrá darme el sol en esa zona en bastante tiempo. Me hacen una exploración y me dan cita para acudir a un TAC- simulación que es lo que les va a servir para calcular las dosis que tendrán que administrarme; proceso que me explican con toda clase de detalle y que agradezco.



Y así, llega el día de la simulación. Nada más entrar me piden que me desvista de cintura para arriba y me dan una bata y unas calzas y me dicen que me las tendré que llevar después y traerlas conmigo todos los días del tratamiento; algo que me parece de lo más razonable porque son muchas sesiones. Después, me hacen una foto de la cara para mi historial; algo que me parece de lo más curioso. Cuando estoy lista me mandan pasar a la sala del TAC; allí hay tres personas conmigo durante todo el procedimiento; tratan de colocarme en una posición en la que esté cómoda ya que esa postura será después en la que tenga que permanecer todos los días del tratamiento; para ello cuidan mucho el cuello, que esté bien colocado y no quede en el aire; las rodillas un poco elevadas y sujetas y los brazos hacia atrás. Cuando estoy ya inmovilizada y cómoda, me colocan unas bandas adhesivas para marcar la ‘zona de conflicto’, me pintan cuatro puntos en la piel, los puntos donde se reflejan las coordenadas del láser del TAC y me hacen fotos para tener constancia de la posición (aquí me doy cuenta de la importancia de datarlo todo en fotos para la personalización del tratamiento). Cuando todo está listo, comienzan con la simulación; sólo tarda unos minutos. Antes de finalizar me explican que va a venir una enfermera a tatuarme esos pequeños puntos con una aguja y tinta porque esos puntos van a ser la referencia de mi posición durante todos los días de tratamiento (en ese momento, fue oír la palabra ‘aguja’ y querer salir corriendo. Mentalmente creo que lo hice; físicamente no, claro está). La enfermera me trata estupendamente y lo hace con todo el cuidado posible. Ahora…¡tengo cuatro tatuajes más! Después de eso, paso a la consulta con la enfermera y allí con ella estoy bastante rato. Consigue darme una gran explicación de lo que va a ser el proceso en cuanto al cuidado de la piel; las cremas que tengo que utilizar y cómo, la ducha, el secado, el tipo de productos y ropa que tengo que evitar, qué hacer si noto molestias, qué hacer cuando me salga un eritema (otra palabra con la que creo que me voy a familiarizar); vamos…lo que yo llamo una clase magistral.



Esa es la sensación con la que me fui de allí; me habían dado una clase magistral de profesionalidad y humanidad; sin ninguna duda.


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