El viento del Perú sopla en Villadiego

G. Arce / Burgos
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En Marcona y Tres Hermanas, el viento del Pacífico impulsa a una velocidad de 7,84 metros/segundo a uno de los 44 aerogeneradores de dos parques eólicos de 100 MW en conjunto que abastecen a la red eléctrica del Perú

En Marcona y Tres Hermanas, no muy lejos de las misteriosas Líneas de Nazca, el viento del Pacífico impulsa a una velocidad de 7,84 metros/segundo a uno de los 44 aerogeneradores de dos parques eólicos de 100 MW en conjunto que abastecen a la red eléctrica del Perú. Así lo confirma, al otro lado del Atlántico, a más de 9.700 kilómetros de distancia, el gran monitor del Centro de Control de Villadiego (Cecovi), donde se constata en tiempo real las condiciones ambientales de la costa pacífica, el funcionamiento de cada uno de estos gigantes de 80 metros de altura y palas de 37 metros allí instalados, la producción que están evacuando a la subestación eléctrica de la zona, además del diagnóstico de cualquier anomalía que pueda surgir. 
Después de siete años de actividad, Villadiego se ha convertido en un centro de control de referencia de energías renovables del Grupo Cobra, uno de los principales holdings integrados en el Grupo ACS, presidido por Florentino Pérez, quien inauguró estas instalaciones ubicadas en el polígono industrial de la localidad. En este edificio, que simula la góndola de un aerogenerador, trabajan actualmente 20 profesionales, repartidos a partes iguales entre el Centro de Control -su función originaria- y el Departamento de Soporte Técnico, integrado por técnicos con perfil de ingenieros procedentes de Burgos y provincia. 
Gracias a los avances en monitorización y control remoto, Perú ha sido el primer salto a la internacionalización de este complejo, al que seguirá a mitad de año Uruguay, con otro parque eólico de 50 MW, y a los que se suma la cobertura técnica que se da a otras instalaciones en la República Dominicana y Panamá. «En los próximos años se prevé un aumento de las instalaciones controladas por Cecovi tanto a nivel nacional como, principalmente, internacional, de la mano de los nuevos proyectos que el Grupo Cobra está desarrollando», explican  los responsables de la Dirección de Operación y Mantenimiento de Cobra Energía. De hecho, las energías renovables son un campo con una gran proyección en Latinoamérica y la ingeniería española  goza de una gran reputación internacional en este sector. 
Dentro del territorio nacional, desde Villadiego se da soporte técnico a más de 30 parques eólicos -propios del holding o de otros clientes- repartidos por toda la geografía española, además de plantas solares fotovoltaicas y plantas termosolares.  
Solo en energía eólica, se controlan alrededor de 1.000 MW, potencia instalada que, para hacerse una idea, permitiría dar servicio a una ciudad de un millón de habitantes, casi la mitad de la población de Castilla y León.
Algunos de estos parques están en los páramos burgaleses, donde giran en la actualidad más de 1.400 aerogeneradores con 1.840 MW de potencia instalada (5.560 MW en el conjunto de Castilla y León). Esta gran actividad fue el principal  motivo por el que Cobra decidió ubicar en 2007 su centro de control en la provincia. Además, señalan, «la compañía quería colaborar con el desarrollo industrial de la comarca bajo esta idea y en paralelo al desarrollo de los distintos proyectos eólicos». 
El Grupo Cobra tiene presencia en proyectos de energía solar, eólica (ha desarrollado y construido más de 1.800 MW en España utilizando las principales turbinas disponibles en el mercado), biomasa y ciclos combinados en Europa, Latinoamérica, Estados Unidos, Asia y África.
 
24 horas. El principal objetivo del Cecovi es integrar en el sistema eléctrico nacional la máxima producción de energía de origen renovable que se requiera en cada momento, manteniendo los niveles de calidad y seguridad que se exigen en el suministro. 
Para ello, ofrece un servicio las 24 horas del día y los 365 días del año y mantiene un contacto permanente con la Red Eléctrica de España (REE) y los propietarios de los parques para gestionar la venta de energía de acuerdo a las necesidades puntuales del mercado y el precio último de la misma. Se trata de una tarea que no es sencilla, pues la energía eólica se caracteriza por la dispersión en su generación, las variables condiciones ambientales y su predicción, las diferentes tecnologías utilizadas y, para colmo, la gran volatilidad de los precios.
Partiendo de la conjunción de estas premisas, Villadiego ejerce una función de interruptor, es decir, tiene la capacidad para parar y arrancar en remoto un conjunto de más de 900 aerogeneradores con la finalidad última de aprovechar al máximo los recursos energéticos que generan, una operación clave en este sector y que, gracias a la última tecnología, se ejecuta en apenas unos minutos de forma telemática.