La revista 'Science' se fija en un proyecto vitícola ribereño pionero

DB / Aranda
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Es una iniciativa de recuperación de suelos dentro de la transformación a la biodinámica de Bodegas Marta Maté consistente en inocular en la raíz de las plantas hongos endomicocírricos

La prestigiosa e influyente revista norteamericana Science (Ciencia), órgano de expresión de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia considerada una especie de Biblia del progreso científico y referente universal, ha puesto sus ojos en un pionero proyecto de viticultura que se está desarrollando en la Ribera del Duero burgalesa.
Hace unas semanas se acercó hasta la comarca el periodista holandés de la publicación Jop de Vrieze, que está realizando un trabajo sobre recuperación de suelos a nivel biológico, para conocer la iniciativa que desarrolla Bodegas Marta Maté, que tiene sus instalaciones de elaboración en Tubilla del Lago y su viñedo en el término municipal de Gumiel de Mercado.
El vineyard manager (gerente del viñedo) de la bodega y responsable del departamento de viticultura de Terracota Ingenieros, Manuel del Rincón, explica que la propuesta se enmarca dentro de la preocupación que tienen por los suelos de los viñedos «porque entendemos que son la base o lo recuperable agronomicamente para obtener la mejor uva posible».
Bajo esta filosofía, el viñedo de 25 hectáreas plantado ahora hace 14 años en el término gomellano de La Cebolla bajo conceptos ecológicos decidieron en 2005 en colaboración con investigadores de la Universidad de Burdeos reconvertirlo a la biodinámica , introduciendo incluso la tracción animal.
Fruto de esta inquietud, la bodega creó un original equipo multidisciplinar con el objetivo de adquirir un conocimiento global y completo del viñedo, gracias a la colaboración de profesionales y especialistas de diversas disciplinas, donde cada uno aporta su visión particular.
«Están participando por ejemplo un geólogo, un químico, un físico, un biólogo, un edafólogo, un arqueólogo, técnicos agrícolas, agricultores locales... filosofo todavía no pero seguro que llegará. Se realizan reuniones de campo anotando las ideas aportadas por cada uno de los técnicos y en el futuro s reagruparán para tener una visión más completa del entorno en el que se trabaja», argumenta.
Uno de los colaboradores es Jaime Olaizola, doctor ingeniero de Montes que tiene una empresa de investigación micológica, a quien desde la bodega se le planteó la posibilidad de trabajar los hongos de los suelos del viñedo  para mejorar la biología del terreno.
Manuel del Rincón explica que el 95% de las plantas tienen un hongo  en su sistema radicular que le da vida y le ayuda a sobrevivir.Una microbiología que muchas veces se mata con el uso de abonos, basuras y productos químicos. Y lo que se han planteado es incluir artificialmente los hongos endomicorrícicos que de forma natural tiene  el viñedo. Así, al igual que a las encinas se les inocula el hongo de la trufa para su cultivo, por primera vez, al menos en nuestro país, se han micorrizado plantas de vid inoculándolas hongos del género Glomus spp.
 
Plantas felices.
La intención es adelantar un desarrollo que de manera natural tarda al menos 10 años para que la simbiosis entre planta y hongo se produzca cuanto antes Y que desde el primer día viva más feliz y sea más eficiente produciendo la mejor uva posible. 
«Con ello se va a conseguir que el viñedo viva de una forma más tranquila, mucho más eficiente de forma natura. Tendrá mayor resistencia a la sequía, a enfermedades porque estará más fuerte, menos estrés, y todo lo que genera eso, tendrá mejor absorción de los elementos minerales, mejor descomposición de la materia orgánica al picar la poda... aumenta la biología del suelo y hace que el suelo trabaje mejor, que la planta trabaje mejor y  se desarrolle mejor. No habrá carencias, no tantas carencias si las hubieras, con lo cual es un fitofortificante, fortalece a la planta, esa es la expectativa real», explica.
El año pasado se inoculó una pequeña parcela de 2.000 metros cuadrados y los resultados ya comienzan a apreciarse.Los primeros análisis han demostrado que esa zona la concentración de hongos es superior al resto del viñedo. A partir de ahí habrá que esperar a ver las diferencias en cuanto a aspectos como el desarrollo de la planta o la maduración del fruto.