Hay que pasar página. Perder en Ipurúa entraba, no solo dentro de lo posible, sino que quizá se asumía como el resultado lógico, aunque nunca saliendo con una goleada. La contundencia de la derrota se asume como un accidente en el peor partido de la temporada y el mensaje a la plantilla es claro. No hay que dramatizar pero sí corregir errores.
De esta última jornada, la Arandina se trajo la certeza de no haber estado, por primera vez esta temporada, a la altura del rival, y la preocupación de la lesión de Manu Cabezas. Hay dos puestos que el equipo tiene cubiertos de forma precaria y uno de ellos es el de defensa central. Se retiró lesionado en la primera parte pero, afortunadamente para la Arandina, sin nada que deba considerarse de importancia.
El futbolista ha descartado que sea una lesión muscular, principal temor del cuerpo técnico. Cabezas recibió un golpe a la altura de la rodilla, tiene los clavos marcados en la zona de la articulación y no pudo aguantar sobre el terreno de juego. Si la evolución es adecuada, no está descartado para jugar en Guijuelo (domingo, 17 horas). Si no pudiera hacerlo, el recién llegado Mario Saiz es la única alternativa factible.
riesgo. Con esta derrota y los resultados que se han dado en la última jornada de Liga, la Arandina vuelve a acercarse al abismo de los puestos de descenso. El domingo se expone a dejar su relativa estabilidad en la pugna que mantiene con el filial del la Real Sociedad.
Varias coincidencias para la próxima cita de estos dos equipos. Ambos jugarán fuera de casa y los dos ante equipos que optan al play off de ascenso. El equipo de Zapatera se ha generado la obligación de tener que puntuar en un campo muy complicado como el del Guijuelo y los donostiarras se miden a un Amorebieta en estado de gracia.