José RogelioRamos, propietario de la casa situada en el número 39 de la calle Postigo, se pegó un buen susto el sábado al ver cómo en la parte trasera de su vivienda habían
impactado varias piedras procedentes del mazizo rocoso que soporta el Castillo provocando daños en la terraza y en una de las ventanas.
«Los desperfectos no han sido graves pero dan que pensar y considero que el Ayuntamiento tendrá que plantearse medidas que protejan de nuevos desprendimientos a las casas de este barrio situado en las faldas del Castillo», señaló. En la villa salinera no se sabe cuando cayeron exactamente las piedras ni la causa que podría estar en un acto vandálico o en un desprendimiento natural. La Guardia Civil estimó que la velocidad de caída de las rocas pudo ser de 120 kilómetros por hora.Algunas de ellas, saltaron la valla que José Rogelio Ramos tiene colocada en la parte trasera de su vivienda. «Vine el sábado para desescombrar el suelo de la cocina de la casa que precisamente se nos hundió en enero y que nos pilló a mi mujer a mí, provocándole a ella algunas heridas, y me encontré con esto», explicó Ramos. El incidente le ha dejado preocupado pero también reconoce que ha tenido suerte de que no hubiera nadie en la casa. «Hace poco, estuvo mi hija con sus amigos pasando el fin de semana pero afortunadamente no ocurrió en ese momento», señaló.
alcALDE. El alcalde, José Tomás López, indicó que se ha dado parte al seguro y que «habrá que esperar». El regidor apuntó que ha habido desprendimientos hace años pero que últimamente no se habían oído incidentes de este tipo. La localidad de Poza de la Sal tiene un configuración con pronunciadas pendientes debido a la orografía de la zona, lo que condiciona a los vecinos.