Más moral que el Alcoyano fue lo que exhibieron ayer las decenas y decenas de familias que se presentaron al concurso infantil de disfraces organizado por la asociación de hosteleros del centro. Porque a pesar de los mocos congelados, los ojos llorosos y las tiritonas propias de los 0 grados, o así, que hacía en La Flora brotó el ingenio a raudales y el jurado lo tuvo bien difícil para decidir quiénes eran los mejores.
Y es que había que verlos. Presten atención a los toreros que aparecen en la fotografía superior. No se puede tener más gracia en pleno centro de Burgos. O las barbis, con sus cajas y todo, como «recién venidas de Chapero», según comentó el presentador de la velada, Félix Pavón, que tuvo alguna dificultad en identificar a personajes como la novia cadáver o el ‘fondo de bikini’ que no es otra cosa, para los no iniciados, que el lugar donde vive Bob Esponja.
Hubo clásicos como las flamencas, las princesas, las hadas, los bomberos o los enanitos; sorprendentes como la ‘bruja moderna’, una Britney Spears tan realista que parecía recién salida de un after (a cuya abuela, por cierto, estuvo buscando la organización durante un buen rato y luego se llevó una bronca de Pavón criticándole que llevara un abrigo de pieles) y la mismísima muerte, y muy elaborados como los tres cerditos con su propia casa, el globo aerostático, las piezas de lego, la fregona o el caballero medieval. Algunos eran tan pequeños que tuvieron que llegar hasta el escenario en brazos de las avezadas madres. Pero este debe ser el espíritu del carnaval, que nada se nos ponga por delante.
Finalmente, el palmarés quedó de la siguiente manera: el primer premio -un viaje a un parque temático- fue para los hermanos Iglesias (Abel, Alberto y Enrique) que compusieron un auténtica escena costumbrista con una churrería y un carrusel; el segundo -una cámara de fotos- se lo llevaron los cerditos César Revel y Gadea Ureta con su casa a cuestas que pueden verse en esta misma página y el tercero -un reloj- se quedó en manos de Noelia Ojeda, que iba perfectamente ataviada como un samurai.