Real Madrid, FC Barcelona o Athletic de Bilbao. Esos eran los tres candidatos soñados para la Copa del Rey por el Mirandés y su, cada vez más gigantesca, masa de aficionados. Eran los grandes con los que medirse en una competición a la que los rojillos, llegados a la fase de los Primera, no miraban de forma especial ni sobre la que tenían más aspiraciones que las de hacer un buen papel. Pero la historia de este Mirandés copero es ya conocida, y tuvieron que pasar seis eliminatorias, nueves partidos, tumbar a tres equipos de Primera División para que ese anhelo se pudiese cumplir.
A partir del miércoles, el equipo de Carlos Pouso y medio país futbolístico español ya empiezan a palpitar, con perdón del Barça- Valencia, lo que será el más pasional duelo de semifinales de Copa entre rojillos y rojiblancos.
84 kilómetros separan la ciudad de Bilbao de la aldea gala, 84 kilómetros que decenas de mirandeses hacen a diario para ir a la Universidad o al trabajo. Distancia que muchos socios rojillos también hacen los domingos para ir a ver a su Athletic. Y es que la peña de Los Leones tiene una garras muy largas, capaces de expandirse hasta Miranda. Por eso es tan querido y por eso el choque era tan esperado.
Palabra de Pouso
Lo pidió, pero hubo que sufrir lo indecible para contentarlo. Ayer, Carlos Pouso aseguró que el cruce ante el Athletic «llega tarde, porque en realidad lo habíamos pedido más que nada por cercanía antes del primer sorteo, pero lo dijimos porque pensábamos que nos íbamos a la puta calle en la primera», recordaba, con gracia.
«Todo esto que estamos viviendo nos ha venido como un regalo, pero si ahora decimos que queremos llegar a la final, estaríamos sacando los platos del tiesto», dijo, al tiempo que aclaró que al equipo «tampoco le va a poder la ansiedad, aunque nada de lo que hemos hecho hasta ahora nos va a valer para el martes», anticipa. El míster asegura, con todo respeto y admiración, que el Mirandés es ahora «un rival más del Athletic» y que si el contrario puede «meternos caña, lo hará, y es normal». La vuelta, en el templo bilbaíno, también es un goloso para la plantilla, «porque todo el mundo quiere jugar en San Mamés, es un estadio histórico y que está a puntos de morir».
Entradas
El partido de ida de las semis, que ha sido declarado de alto riesgo por la Comisión Estatal contra la Violencia, se plantea con ciertas dificultades ya no solo para los aficionados que nos son socios del Mirandés sino para la enorme parroquia del Athletic que de todas ya asegura que vendrá a Miranda, al menos, para vivir el ambiente y ver el choque en los bares. Se prevé que el Mirandés envíe unas 300 ó 400 entradas a Bilbao y se sabe ya que desde el ciudad vizcaína harán llegar a Miranda entre 500 y 600 a unos 45 euros para la vuelta. La afición rojilla se ubicará el martes 7 en Preferencia de San Mamés.