La Guardia Civil ha puesto fin a las correrías de una banda de portugueses que ha cometido un centenar de robos en explotaciones agrícolas de la Ribera del Duero en los tres últimos años y ha esclavizado en torno a 50 trabajadores inmigrantes -de su propio país y magrebíes- a los que daban cobijo en condiciones infrahumanas en una finca de San Martín de Rubiales -cerca de Roa-.
La operación ‘Escudos’, que ha llevado a cabo la Policía Judicial de la Benemérita, en colaboración con varios puestos de la comarca, comenzó en el mes de octubre, tras una denuncia interpuesta por malos tratos, bajo la sospecha de explotación de seres humanos. Las investigaciones han permitido detener a tres miembros de una misma familia del país luso -F.P.D.S., de 45 años, A.M.D.S., de 42, y F.S.M., de 22- como autores de delitos contra los derechos de los trabajadores, tenencia ilícita de armas y contra el patrimonio (hurtos y robos). Dos de ellos han ingresado en prisión. Otros tres compatriotas -J.R.D.F., de 23 años, P.A.L.A., de 34, y A.A., de 55- a los que tenían contratados y ‘semiesclavizados’, han sido imputados por su participación en los robos.
Los tres primeros, bajo falsas promesas, reclutaban a temporeros procedentes de Portugal y el Magreb de entre las clases sociales más bajas, para la vendimia sobre todo. Una vez en España, eran privados del pasaporte, documentación y cartilla bancaria. Realizaban jornadas interminables de trabajo en el campo y en la finca del ‘patrón’ sin remuneración y bajo amenazas y malos tratos. Vivían en condiciones infrahumanas, hacinados, dormían en colchones viejos y en habitáculos fríos y lóbregos.
Durante la investigación, la Benemérita comprobó que en temporada alta -septiembre y octubre- podían tener hasta 20 obreros a sus órdenes, mientras que el resto del año mantenía un número entre 4 y 6 trabajadores. Hombres y mujeres empleados en labores de mantenimiento de la finca y trabajos domésticos.
Cada cierto tiempo el cabecilla y su hijo viajaban a Portugal. Las indagaciones pusieron de manifiesto que el patrimonio de los hacendados no se correspondía con los ingresos conocidos que podían justificar, por lo que la Guardia Civil comenzó a sospechar que buena parte de sus ganancias provenía de la explotación de obreros. Éstos solo salían de la finca para trabajar en el campo. El resto del tiempo permanecían en la propiedad de San Martín de Rubiales.
El nuevo subdelegado de Gobierno, José María Arribas, el jefe de la Comandancia de Burgos, Miguel Salom, y el sargento Carlos Lacalle, de la Policía Judicial, presentaron ayer la operación. Durante la misma fueron recuperados numerosos objetos cuya procedencia no pudieron acreditar los arrestados -procedentes de más de 100 hechos delictivos cometidos en la Ribera del Duero -Burgos, Valladolid y posiblemente también Segovia-. A priori, no son los responsables del robo del mosaico en Baños de Valdearados.
El Instituto Armado halló en la propiedad 9.000 litros de combustible -encontró un depósito semienterrado de 4.000 litros de capacidad-. Jamás repostaban en estaciones de servicio y eso que tenían cinco vehículos. Fueron halladas varias armas, entre ellas un revólver con munición y con el número de serie borrado.