Las últimas peleas que han tenido lugar en las Bernardillas -zona de copas de la plaza de Roma y alrededores en Gamonal- han terminado por hartar a los vecinos y empresarios de la zona, pero también al Ayuntamiento, que ha decidido actuar para intentar disminuir estos episodios violentos. No se va a convertir en una zona de guerra, pero a partir de este mismo domingo por la mañana la Policía Local y la Nacional van a incrementar su presencia allí con fines disuasorios.
El concejal de Seguridad Ciudadana, Salvador de Foronda, considera que esta zona requiere de un tratamiento especial, los domingos por la mañana sobre todo, debido a la apertura de varios locales -dos o tres- a partir de las seis de la mañana amparados por la ley autonómica que aprobó la Junta en 2010 para unificar los horarios de la hostelería. Esta circunstancia atrae a jóvenes de otras zonas de Burgos donde los locales cierran antes y alarga la juerga hasta muy tarde, lo cual acaba creando problemas de orden público.
De ahí que, aunque la Junta Local de Seguridad mantiene un dispositivo especial de vigilancia (denominado ‘Marcha’) desde que Sergio Izquierdo sufriera graves lesiones tras la agresión sufrida en Las LLanas, el Ayuntamiento considere que hay que hacer un esfuerzo extra. Este domingo, según explicó el jefe de la Policía Local, Fernando Sedano, dos coches patrullas acudirán a Bernardillas entre las 8 y las 11 de la mañana para controlar a los más trasnochadores y que no se produzcan peleas a la salida de los locales de copas.
Uno de los vehículos patrulla estará aparcado en las inmediaciones de la plaza de Roma y otro rondará por la zona por si se producen riñas o reyertas no tan localizados en establecimientos de hostelería. Asimismo, la Policía Nacional, según ha podido saber este periódico, también colaborará en este refuerzo de la vigilancia de la zona, si bien no ha trascendido cuántas dotaciones y efectivos destinará a esta misión.
La Policía Local también llevará a cabo controles de alcoholemia los domingos por la mañana en el barrio tanto para los que llegan de otras zonas de la ciudad para continuar con la juerga en Gamonal como para quienes salen de Bernardillas rumbo a su casa.
Hasta la llegada de las cámaras de videogilancia -tres están previstas en la plaza de Roma y alrededores- el Ayuntamiento considera que hay que poner coto a estos episodios de violencia contra los que ya han protestado públicamente numerosos vecinos de la zona, así como hosteleros.
Algunos empresarios consultados por este periódico señalan que Bernardillas, durante las primeras horas de la noches, «será la zona de Burgos más tranquila para salir». Pero reconocen que por las mañanas los bares que abren a las seis -en teoría para dar desayunos, aunque lo único que se consumen son copas- atraen a una clientela que «va a veces muy pasada» y provoca problemas.
La Asociación de Comerciantes Zona G de Gamonal remitió un escrito al alcalde, Javier Lacalle, para trasladarle su preocupación por la reiteración de incidentes ocurridos en el entorno a dos o tres establecimientos hosteleros, que afectan al normal funcionamiento del resto de locales.
La ley regional que unificó los horarios de los espectáculos públicos trajo el problema. En la práctica, la entrada en vigor de los nuevos horarios de los establecimientos hosteleros ha convertido a la ciudad en una gran zona de marcha de jueves a domingo con locales abiertos las 24 horas del día donde tomar copas. La Orden de la Consejería de Justicia e Interior que promueve unificación de la hora de apertura y cierre en toda la región permite extender la juerga hasta altas horas de la mañana. ¿Por qué? Muy sencillo. Con los nuevos horarios, una discoteca puede abrir los jueves hasta las 5.30 horas y los viernes y sábados hasta las 6.30. Antes solo podía hacerlo hasta las 5.30.
Al cerrar, sus clientes pueden seguir de fiesta en establecimientos de otra categoría, los denominados bares y cafés, entre los que se encuentran los bares musicales. Éstos deben cerrar a las 2.30 el fin de semana y a las 2 los jueves. Pero aun terminando la actividad a esa hora pueden reanudarla a las seis de la mañana (sin música ambiente), en teoría para dar desayunos y no copas. Con anterioridad, debían dejar pasar al menos seis horas hasta abrir. De esa forma, era imposible salir de una discoteca y continuar la fiesta -sin perder un minuto- en otro establecimiento hostelero. Pero ahora sí pueden. La propia Federación de Hostelería reconoce que la nueva regulación «al final se ha conseguido prolongar la noche, que no era la filosofía con la que nació esa ley».