Diario de Burgos
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Fuerza y honor 37

Tengo derecho

@LouMatilla - jueves, 9 de junio de 2016
"Estoy cansada; mi respuesta no va a cambiar; pero eso no significa que no valore todo lo que he pasado ya y que sé que lo estoy consiguiendo poco a poco"


Estoy segura que todos alguna vez hemos contestado con un escueto ‘bien, gracias’ a la pregunta de ‘qué tal estamos’ aunque así no fuera; igual por no entrar en detalles o porque nosotros mismos queremos creer que es así. En mi caso debo confesar que las últimas semanas se me están haciendo cuesta arriba y a toda mi gente cuando me ha preguntado estos días no le he contestado con el típico ‘bien’; me estoy permitiendo el lujo de hacerlo con un ‘cansada; muy cansada y harta’. Sí, es así; hay quien no quiere escuchar eso o quien me dice que después de todo lo que he dejado atrás no puedo pensar así. Estoy cansada; mi respuesta no va a cambiar; pero eso no significa que no valore todo lo que he pasado ya y que sé que lo estoy consiguiendo poco a poco, que ya falta menos, sí. Casi lo tengo; incluso puedo empezar a ver luz al final del camino. Pero a pesar de todo, hay días en los que me empiezan a faltar las energías y la calma porque llevo casi un año peleando contra un cáncer sin bajar la guardia ni un momento y creedme: es muy difícil. Y por ello creo que tengo derecho a quejarme aunque sólo sea un poquito.



Y digo yo que después de haber pasado varias ecografías, una mamografía, tres biopsias, una gammagrafía, un TAC, tres resonancias magnéticas (dos de pecho y una de abdomen), una biopsia de ganglio centinela para lo que tuve que entrar en quirófano, ocho sesiones de quimioterapia con sus respectivos efectos secundarios (caída del pelo, diarrea, náuseas, vómitos, insomnio, estreñimiento, cansancio extremo, dolores musculares, dolor en articulaciones, dolor de huesos, llagas en la boca, inflamación de toda la mucosa, dificultad al tragar, pérdida del sabor en los alimentos, dolor de estómago, dificultad y dolor al orinar, problemas en la vista, acúfenos en el oído, pérdida de capacidad cognitiva, sangrado nasal, uñas amoratadas y quebradizas con infección y sangrado bajo alguna de ellas, flebitis y quemaduras en algunas venas, un cólico al riñón con ingreso en el servicio de Urgencias), un ecocardiograma, una mastectomía total simple, un TAC- simulación en el servicio de oncología radioterápica con sus cuatro puntos tatuados en la piel como referencia para las diecisiete sesiones de radioterapia que llevo ya (aún quedan ocho) con también sus respectivos efectos secundarios (cansancio, dolor en la zona irradiada, picazón, quemadura de la piel, sequedad en la garganta, ronquera), ocho sesiones de inmunoterapia (y las que quedan) para las que cada día es más difícil coger una vía, hormonoterapia con un pinchazo subcutáneo cada veintiocho días (durante al menos cinco años) que causa también cansancio, sofocos, debilidad y bajada importante del estado de ánimo y en cuanto se confirmen mis niveles de menopausia me acompañará una pastilla a diario durante al menos esos cinco años y con los efectos que ello tenga, que los va a tener…



Digo yo entonces que se me permita cambiar el ‘bien’ por un ‘cansada y un poco harta’; de lo contrario estaría mintiendo y además… tengo derecho ¿no?


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