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«Avanzarás si estás de ida y no de vuelta»

Eva Jiménez - lunes, 1 de diciembre de 2014
Entrevista a Enrique Sueiro, experto en comunicación

Enrique Sueiro Villafranca (Pamplona, 1968) es el autor de una obra de temática económica Comunicar o no ser, en la que este experto en comunicación directiva aconseja no mentir y ajustar los hechos a la retórica empresarial para generar confianza. En un mundo saturado de información y donde la ética parece sonar a música celestial, su trabajo indaga en los beneficios de escuchar y gestionar percepciones. En el nuevo liderazgo destaca la importancia de que los directivos escuchen voces críticas para conocer la realidad y, a partir de ahí, que tomen las mejores decisiones para la empresa y los trabajadores. 
 
¿Por qué resulta tan importante la comunicación, hasta el punto de que, como deja entrever,  quien no comunica no es? 
Expresarse es connatural a existir. Comunicamos siempre, aun sin hablar. Por ejemplo, acompañando en un funeral o al borde de la cama de un hospital. Este comportamiento es fáctico y más efectivo que la retórica. 
 
Y, sin embargo, coincide con Quintiliano en que primero hay que preocuparse de ser buena persona y después, de ser buen profesional. 
La ética no puede ser un anexo de la excelencia profesional, sino una dimensión integrada en ella. Un elemento del ADN de toda relación es la verdad. Mentir prostituye la comunicación.
 
Su trabajo presupone que lo que es bueno para la empresa, también lo es para las personas que trabajan en ella y viceversa. En plena crisis cuesta creérselo. 
Aplico los modelos de gestión de Management, de Javier Fernández Aguado, que no se centra solo en el conocimiento, sino que intentar armonizarla la voluntad y los sentimientos. Es un reto que merece la alegría, no la pena.
 
Su libro parece girar alrededor de la idea que sintetiza el subtítulo: los nuevos líderes saben escuchar y gestionar percepciones. ¿Insiste en ello porque ha comprobado que ni directivos ni colaboradores escuchan bien?
Solo cuando nos relacionamos y comprendemos (empatía) estamos en disposición de decir algo que, de verdad, aporte contenido. Por eso el liderazgo se basa en gestionar percepciones. Escuchar previene, ahorra, anima, vende y fideliza el talento.
 
¿Qué consejos le daría a Mariano Rajoy y a Artur Mas para que se entendiesen mejor?
A Rajoy le sugeriría que no basta con manejar bien los datos, sino que han de armonizarse con el contexto y las emociones de los ciudadanos. Si entendiera bien qué son las percepciones, cuidaría la comunicación y conservaría el poder. A Mas le propondría que oír está muy relacionado con saber mirar, tanto con el retrovisor para no repetir errores que otros ya cometieron, como con las luces largas, para prever las consecuencias de sus decisiones.
 
Tampoco resulta fácil dar malas noticias. ¿Puede ponernos un par de ejemplos de una buena y una mala gestión de una crisis?
Como ejemplo positivo, el que relata Goleman sobre General Electric, cuando para cerrar una fábrica y despedir a miles de personas, lo anunció dos años antes y les ayudó a encontrar un nuevo trabajo. Negativo, el caso del accidente de BP en el Golfo de México: no escucharon a sus empleados, que advirtieron pronto del riesgo, tardaron en reaccionar y, cuando lo hicieron, agravaron la crisis con desafortunadas declaraciones. 
 
Y confesándose un apasionado del lenguaje, advierte que lo fundamental es ser coherente y ajustar la retórica a la realidad.  
Reconciliarse con la realidad, incluida la que no nos gusta, es clave para comunicar bien. Una sencilla prueba que no siempre superamos se resume en 11 palabras: hacer lo que se dice y decir lo que se hace. El resultado no es un sumatorio, sino un multiplicador que siempre genera confianza.
 
Lo de pedir perdón y amar a las personas parece casi imposible en el entorno empresarial. ¿Vamos hacia un mundo más humano o todo lo contrario?
Estar de ida, no de vuelta, es la mejor manera de avanzar. La única. Se ha dicho que el perdón no cambia el pasado, pero sí el futuro. También es aplicable al entorno empresarial, donde apenas se practica porque se asocia con debilidad, pero se olvida que transmite autenticidad, si es sincero. Personalmente, prefiero ser auténtico a ser perfecto. 
 
Y, ahora, cuéntenos cómo se organiza para poder escuchar(se) en un mundo saturado de datos, estímulos e información. 
El Principio Pepa -primero las personas, después los papeles- me soluciona muchos dilemas, la verdad. También me sirve cultivar momentos de silencio fértil, intentar leer todos los días un par de horas, discernir qué me libera y qué me coloniza. En definitiva, procurar transitar del querer saber al saber querer.

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