Diario de Burgos
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Retazos de un archivo

La bajada del Ángel en el Año de la Misericordia

Máximo López Vilaboa / Aranda - domingo, 27 de marzo de 2016
Procesión del Domingo de Pascua en 1983.
En los últimos años, dada la gran afluencia de gente, se ha alargado el recorrido de la procesión

La capital ribereña celebra hoy uno de sus actos más emblemáticos y tradicionales.La Bajada del Ángel, que refleja la Resurrección de Jesucristo, se repite año tras año con el mismo ritual. La parroquia de Santa María, frente a cuya fachada se celebra, tiene consideración de Templo Jubilar para este año de la Misericordia.

Hoy celebra Aranda uno de sus actos más emblemáticos y tradicionales. La Bajada del Ángel es fiesta de alegría por ser reflejo de la Resurrección de Cristo y, año tras año, se repite con el mismo ritual. Por la Puerta del Perdón de la parroquia de Santa María sale la imagen de la Virgen cubierta con un manto negro en señal de luto. A su vez, la imagen de Cristo Resucitado sale en dirección opuesta colocándose en el otro extremo de la Plaza, frente a la Virgen. El porteador del pendón realizará tres genuflexiones que recuerdan  las tres caídas de Jesucristo camino del Calvario, que harán también los que llevan la imagen de la Virgen, la última reverencia coincidirá con el lugar exacto donde se esperará al Ángel.
Adosado al muro de la iglesia hay un gran cajón decorado con nubes del que saldrá, entre gran expectación, el globo en cuyo interior se encuentra el niño que representa el ángel. El globo se abrirá justo encima de la Virgen y, tras liberar unas palomas, descenderá el ángel mediante un sistema de poleas. Es entonces cuando la Banda Municipal de Música interpreta el Himno Nacional. El niño moverá a gran velocidad las piernas y todo el cuerpo evocando el vuelo de los pájaros, mientras sube y baja, para quitar finalmente el manto negro de luto. Cuando la Virgen tiene el rostro descubierto, se acerca en andas Cristo resucitado porque, ahora sí, ya puede verle. El niño, en señal de respeto, se quitará la corona de flores y le pondrán unas sandalias para realizar la procesión. Éste irá justo debajo de la imagen de la Virgen portando una bandeja en la que, cual trofeo sobre la muerte, se mostrará el velo de luto que ha quitado a la madre del Resucitado. El sacerdote ha incensado previamente las imágenes.
La procesión bajará hasta la Plaza Mayor para retornar a la parroquia, donde se oficiará una solemne misa. Hasta hace poco el recorrido de esta breve cortejo procesional era la Calle la Sal, la del Aceite y la calle la Miel, tras haber pasado por la Plaza Mayor. Los nombres de estas calles, que aluden a los productos que en ellas se vendían en la antigüedad, parecen tomar una dimensión simbólica, tal como se ha apuntado en algún estudio sobre este ceremonial. La procesión de la Resurrección recorre primero la calle la Sal (símbolo de muerte pues no crece planta alguna donde hay abundancia de sal), para luego pasar por la calle del Aceite (lo que las santas mujeres llevaban al sepulcro para ungir el cuerpo del crucificado y que no emplearon al encontrar la tumba vacía) y después por la calle la Miel (la que nos recuerda el dulce sabor de la Resurrección y la dulzura que, gracias al trabajo de las abejas, sale de las flores del campo nacidas en tiempo de Pascua). Durante toda la Pascua en las iglesias estará presente otro producto de las abejas, el cirio pascual, símbolo de Cristo Resucitado. Además de en este tiempo litúrgico también estará presente en los funerales como signo de esperanza en la Resurrección.
En los últimos años, dada la gran afluencia de gente que viene a ver la Bajada del Ángel y posterior procesión, el recorrido se ha alargado un poco ya que cuando llega a la Plaza Mayor ya no se sube por la calle la Miel. Ahora va hacia la calle Béjar, para luego dirigirse a la Plaza del Trigo y la calle las Boticas, donde se llega al punto de origen que es la Plaza de Santa María.
La tradicional Bajada del Ángel tiene gran antigüedad en Aranda. Desde siempre ha estado organizada por la cofradía de la Virgen de la Misericordia, más conocida como de las Candelas por ser encargada también de los cultos del 2 de febrero, de la fiesta de la Presentación del Señor. En las ordenanzas de la cofradía de 1532 se obligaba a los cofrades a que si algún pobre desamparado moría fuera del hospital se tocase la campana por él y se le diera mortaja y sepultura a costa de la cofradía, idéntica obligación existía a favor de los condenados a muerte. Bajo la advocación de la Virgen de la Misericordia puede hacerse referencia a una de las obras de misericordia corporales que es la de enterrar a los muertos.
El Papa Francisco ha convocado para 2016 el Jubileo de la Misericordia, una buena oportunidad para profundizar en algunos de los fundamentos que llevaron a nuestros antepasados a fundar en Aranda una cofradía bajo el nombre de la Misericordia. Tal como nos señala el Papa Francisco en la Bula “Misericordiae Vultus”, por la que se convoca este Jubileo, la “justicia de Dios es la misericordia concedida a todos como gracia en razón de la muerte y resurrección de Jesucristo. La Cruz de Cristo, entonces, es el juicio de Dios sobre todos nosotros y sobre el mundo, porque nos ofrece la certeza del amor y de la vida nueva”. Desde esta dimensión salvífica y de fe en la resurrección también señala el Papa que “en la muerte y resurrección de Jesucristo, Dios hace evidente este amor que es capaz incluso de destruir el pecado de los hombres”.
Precisamente desde el pasado 18 de diciembre la parroquia de Santa María, frente a cuya fachada se celebra la Bajada del Ángel, tiene la consideración de Templo Jubilar para este año de la Misericordia. La Puerta del Perdón, por donde volverá a salir la imagen de la Virgen en busca del Resucitado fue abierta ese día para simbolizar el comienzo del año de la Misericordia.

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