El uso de internet rompe la soledad de los mayores y mejora su autoestima

Angélica González / Burgos
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Evolución. Raquel Casado y Fernando Lezcano, de la UBU, y María José Rodríguez-Conde, de la USAL, repasan 9 años de relación entre envejecimiento y tecnología

La posibilidad de acceder al alumnado de la Universidad de la Experiencia a lo largo de nueve años ha hecho que los profesores de la Facultad de Educación de la Universidad de Burgos (UBU), Raquel Casado y Fernando Lezcano, y la de la Universidad de Salamanca (USAL); Mª José Rodríguez-Conde sean los autores del artículo de investigación de mayor recorrido sobre la relación entre personas mayores y nuevas tecnologías, un trabajo que acaba de ser publicado on line por la revista científica Comunicar (en verano estará en papel), una de las más prestigiosas del mundo en el área de la comunicación y la educación. Envejecimiento activo y acceso a las tecnologías: Un estudio empírico evolutivo pone de manifiesto cómo el uso de internet solo tiene beneficios para la gente mayor.
«Estar comunicados por ordenador rompe el aislamiento y la soledad a la que muchas veces se ven abocadas las personas mayores y el hecho de manejarse bien con la tecnología les refuerza mucho su autoestima», explican Casado y Lezcano, que realizaron más de cuatrocientas encuestas entre los estudiantes, de entre 55 y 94 años, de la Universidad de la Experiencia.
Los docentes destacan que uno de los hallazgos más interesantes de su investigación tiene que ver con la ambivalencia que la gente de edad tiene con respecto a las tecnologías de la comunicación: «Un 14% nos dijo que no las utilizaba ni le interesaban pero de este mismo grupo cuando se les preguntó si les gustaría aprender a utilizarlas contestaron positivamente hasta un 87%, lo que quiere decir que quieren acercarse pero no lo hacen, seguramente por miedo a no saber utilizarlas o por pensar que es algo ‘de jóvenes’».
Por eso, en su artículo consideran necesario el impulso de medidas para fomentar el uso de internet centradas en la formación, a ser posible entre iguales, es decir, que unos mayores enseñen a otros; la accesibilidad -hay personas que no pueden pagarse una conexión a internet o que sus condiciones físicas se lo ponen complicado- y la transversalidad, teniendo presente la situación en desventaja de las mujeres.
Y es que en su estudio se han topado con la brecha de género que ya constató en 2011 el Instituto Nacional  de Estadística: «Encontramos que la promoción de las relaciones sociales, tanto con familiares como de amistad es una prioridad en el caso de las mujeres, lo cual puede ser utilizado como estímulo para que ellas se acerquen más a internet».
El estudio comenzó en 2004 y  concluyó en 2012 por lo que los investigadores han comprobado la evolución del acceso a internet. Así que conforme avanzan los años analizados se ha constatado el incremento de la presencia de ordenadores en casa de los estudiantes y en los dos últimos (2010-2012) su introducción en las redes sociales, fundamentalmente Facebook y Twitter. La actividad que más frecuentemente hacen los mayores con su ordenador es consultar su correo electrónico y buscar contenidos que tienen que ver con la cultura, el ocio y los medios de comunicación.
Casado y Lezcano prevén que en los próximos años habrá un aumento natural del uso de las tecnologías de la información y la comunicación y el reto, a su juicio, será mantener el interés por las mismas de quienes entonces estén jubilados y las hayan utilizado anteriormente en sus trabajos: «Sería relevante poder comprobar si en unos años se mantiene ese 14% de personas que no las usa y diseñar para ellas actividades de acceso que eviten el aislamiento y propicien su participación social».