Diario de Burgos
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Entrevista

«Una de nuestras metas es estrenar completa la ópera "El mozo de mulas"»

I.L.H. / Burgos - jueves, 15 de octubre de 2015
Javier Castro Vilamor, director y fundador de la Orquesta Sinfónica de Burgos - Foto: Luis López Araico
Javier Castro Villamor | Director y fundador de la Orquesta Sinfónica de Burgos (OSBu)

Formado en Burgos, Bilbao, Salamanca, Madrid y Berlín. Desde Alemania ha dirigido, entre otras, a la Orquesta Filarmónica de Wernigerode y a la Sinfónica de Berlín. Catedrático del Conservatorio Superior de Salamanca.
El 1 de noviembre de 2005 dio su primer concierto dedicado a los compositores del Clasicismo. Desde entonces la Orquesta Sinfónica de Burgos (OSBu) ha recorrido todos los géneros sinfónicos y ha creado una plantilla estable de 45 músicos, siempre bajo la batuta de Javier Castro. La agrupación, que cuenta con el apoyo del Instituto Municipal de Cultura, cumple su primera década y lo celebrará con varias actividades y un concierto elegido a la carta por los espectadores. El programa del cumpleaños se desvelará en breve; mientras tanto hacemos balance con su principal representante.
¿Qué define a día de hoy a la OSBu?
Lo más importante es que seguimos con la misma ilusión que al principio y no se han desgastado las ganas ni el empeño por mejorar. Cada orquesta, es verdad, se desarrolla de manera diferente y yo creo que la nuestra es un poco especial: tenemos un ambiente muy bueno, más de lo normal. Aunque quizá también influya que no nos reunimos para tocar juntos ni todos los días ni todas las semanas. Y esto implica menos desgaste. Nos juntamos para un proyecto diferente cada mes y medio.
¿Qué la definiría a nivel musical que no pudiera decir hace 10 años?
La orquesta tiene ya su propia personalidad en el sonido y en la forma de tocar. Tiene, por supuesto, madurez y experiencia, lo que se traduce en que trabaja mejor y más rápido.
¿Cuál es el repertorio que abarca ya la OSBu?
Hemos tocado música del primer barroco e incluso arreglos del Renacimiento, por ejemplo de Antonio de Cabezón, pero también estamos estrenando todos los años obras de ese mismo ejercicio. Por lo tanto nuestro repertorio es absolutamente amplio, desde el punto de vista de las épocas. Aunque el repertorio básico que hemos escogido es el del periodo clásico y, sobre todo, a su compositor fundamental, que es Beethoven. El año pasado completamos de tocar todas sus sinfonías. Ylo destacaría como un hito muy importante para la OSBu y para el público que ha podido escucharlos.
¿Cuál ha sido la más complicada para la sinfónica?
En teoría la más complicada es la Novena, y por ese orden la segunda sería la Séptima. Pero la verdad es que ambas se nos han dado bien. Nos han costado mucho trabajo, pero el resultado ha sido muy bueno. La Séptima es complicada sobre todo por el ritmo, pero estuvimos trabajando muy duro y ahí está.
Otra cosa que les ha caracterizado es la fusión con grupos y artistas que no suelen actuar con una sinfónica. ¿Qué les aporta para seguir por ese camino?
Nos gusta hacer algún concierto, digamos, diferente todos los años. Son muy frescos y divertidos porque consiste en hacer música diferente, y son muy enriquecedores porque trabajamos con músicos de un ámbito diferente al nuestro y por lo tanto tienen una forma de trabajar, tocar y ver la música distinta. Estamos muy contentos también porque, por un lado, acercamos a nuestro público de música clásica a otros estilos y, por otro, los públicos de los otros grupos se acercan a la orquesta.
Los autores burgaleses forman parte de la OSBu. ¿Es una forma de reivindicar la música local o es una obligación?
El objetivo es interactuar con todos los músicos de la ciudad y ayudar a promover el trabajo que se hace en Burgos y difundir su obra. No es una cuestión de que esa música sea mejor o peor que otras. Es simplemente que nosotros estamos ahí para colaborar.
¿Cuál, en ese sentido, es su composición preferida?
No me gustaría destacar a ninguno por encima de otros. Es  cuestión de gustos y cada compositor tiene su estilo. Cada persona de la orquesta, incluso, puede tener una opinión diferente. Si quieres saber mi opinión personal, la que más me ha gustado -insisto, a nivel personal-, es la de Alberto Hortigüela, Solo.
¿Qué significa para la OSBu Antonio José? (estrenaron la versión para orquesta de ‘El molinero’ y han tocado dos veces la ‘Sinfonía Castellana’, entre otras)
En mi caso es un músico que me ha acompañado toda la vida. Cuando era adolescente con temas de coro, que en algunos casos me parecían inalcanzables por su dificultad. Tiene una manera de componer concreta, con algunas canciones y temas populares que se van repitiendo en su música instrumental de manera recurrente. Y tienes la sensación de que hay un germen de la música popular que le inspira y cuanto más tocas sus obras, más te acompaña también desde la madurez de sus composiciones, que van avanzando.Nosotros al tocarlas también crecemos. Es como recorrer un camino juntos. Yo en mi carrera he podido interpretarlo desde el punto de vista coral, como pianista y como director de sinfónica. Es una aventura interesante para la orquesta y nos gustaría, con el paso del tiempo, interpretar toda su obra. Este año vamos a tocar la suit Ingenua. Cuando lo hagamos, solo nos quedarán Evocaciones y El mozo de mulas, que solo se ha estrenado parcialmente. Y, la verdad, nos encantaría.
¿Cuánto supone en tiempo su interpretación? En su día se descartó, además de por cuestiones económicas, por  lo que supondría como pieza en un escenario.
No se sabe exactamente porque no se ha hecho nunca.Pero durará alrededor de dos horas(en abril vamos a tocar La Pasión según san Mateo y es más larga). Es verdad que si se hace con cantantes y coros -hay que recordar que es una ópera- el presupuesto se elevaría.Pero seguro que si hablamos y hacemos un esfuerzo todos juntos, lo podremos conseguir.
¿Es, entonces, una meta prevista y perseguida por la OSBu?
Es una de nuestras metas, sí. Por supuesto.
¿Cuánto tiempo requiere de preparación?
Varía mucho si se hace una versión sinfónica o una escenificada. Hacer una versión de concierto llevaría muchos problemas organizativos y de presupuesto, pero en ensayos no sería especialmente complejo: se podría ensayar en una semana. Sin embargo, si se hace escenificado harían falta varias semanas y la implicación de muchos más profesionales: iluminadores, escenógrafos...
Cambiando de tema, supongo que ya no se lleva lo de grabar discos...
Está claro que no. Tienen sentido para presentar proyectos muy concretos: que sean obras desconocidas o enfoques muy innovadores. Nosotros grabamos el Himno a Burgos e hicimos un disco con el trompetista Javier Bonet. Tendría sentido grabar El mozo de mulas si se hace, por ejemplo.
¿Cómo valora la situación actual de la música clásica en Burgos, tras la desaparición de ciclos como el Estío? 
Siempre avanzando. No veo retrocesos. Para lo que es la vida musical de la ciudad El Estío tenía un impacto, digamos, moderado. Que no exista ese ciclo no repercute tanto; son mucho más importante las actividades estables. Avanzan los coros, el Conservatorio, la Escuela Municipal, la Banda Ciudad de Burgos, la Joven Orquesta Sinfónica de Burgos... y avanza y mejora la propia OSBu, que creo es una parte importante de la música clásica de la ciudad. Lo vemos también en la asistencia de público, que ha crecido desde que en 2012 nos trasladamos al Fórum, y hemos colgado el cartel de ‘no hay entradas’ en varias ocasiones.
¿Qué relación mantienen con los becarios que participan en la orquesta?
No hay ninguna obligación una vez que pasan por aquí.Pero la orquesta está al tanto de lo que hacen, les seguimos y estamos en contacto con ellos. Tenemos el caso de Adrián Rioja, que toca ya como integrante de los violines en la mayoría de los programas.

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