Diario de Burgos
Saltar Publicidad   Cerrar   

Publicidad

Fuerza y honor 4

Un día de quimio

@LouMatilla - miércoles, 14 de octubre de 2015
"Me vuelve el pensamiento de que yo no debería estar aquí, aunque supongo que ese pensamiento lo tenemos todos y cada uno de los que tenemos que pasar por esto del cáncer"

Las 9.00 horas. Aquí estoy de nuevo en el hospital de Oncología. Hoy toca otra sesión si todo está bien. Me pongo a la cola para hacerme la analítica, hay bastante gente esperando para lo mismo: aquí siempre hay mucha gente. Echo un vistazo alrededor y una vez más me doy cuenta que la media de edad de las personas que estamos aquí es bastante superior a la mía, algo que me deprime y me entristece, me vuelve el pensamiento de que yo no debería estar aquí, aunque supongo que ese pensamiento lo tenemos todos y cada uno de los que tenemos que pasar por esto del cáncer.

Es mi turno. Paso dentro. Ya me suenan bastantes caras del personal de enfermería y me siento en un sillón. Aquí espero un poquito, un pinchazo y… listo. Ya está. Me dicen que vuelva a las doce, así que me voy a hacer la compra porque algo me dice que mañana no podré hacerlo. (…)

He vuelto pronto y como tendré que esperar un rato para entrar a la consulta me voy a comer algo a la cafetería, además de que tengo hambre, hay que coger fuerzas. Mientras me como un sándwich, entra y sale un montón de gente: unos estarán de visita, otros vendrán a alguna consulta, algunos tendrán familiares ingresados… Todos estamos aquí por algo que seguro no será de mucho agrado y parece que la cafetería es el sitio de desconectar. Entra una chica con el pelo rojo, la miro y recuerdo cuando yo tenía el pelo de ese color, hace no mucho. Lo pienso un instante y nada más, en mi cabeza no hay sitio para lamentaciones. Hoy es un día para pensar en positivo, estoy aquí para empezar otra pelea. Eso es lo único que importa ahora. Después ya llevaré el pelo rojo, morado o rosa, da igual.

Me vuelvo a Oncología y nada más llegar me llaman. Paso a la consulta y mi oncóloga me dice que la analítica está perfecta y parece que todo va bien, la mejor noticia. Me da un par de recetas para algunos de los efectos secundarios que tuve con la anterior y… ¡vamos por otra!

Es curioso que cuando estoy aquí me siento más fuerte. Puede que sea por el significado que tiene el hospital, vengo aquí a pelear para ponerme bien y poder pelear ya es todo un logro.

Tengo que esperar algo más de una hora para recibir el tratamiento, me doy una vuelta, hago unas llamadas y vuelvo, vuelvo al mismo sitio de esta mañana. Allí ya me están esperando, me siento en mi sillón, me acomodo. Bajo el respaldo y me pongo cómoda pues voy a pasar aquí un par de horas. Viene una de las enfermeras, me pone la vía, molesta un poco pero hay que aguantar. Me pongo música para que no se me haga tan largo y me relajo. Cuando salgo de allí ya noto el estómago revuelto, lo que significa que espera una semana de sacar uñas y dientes y todo lo que llevo dentro para aguantar los efectos secundarios. Y lo aguantaré, como sea. Aguantaré.

Compartir en Facebook
Compartir en Google Plus
Compartir en Twitter
Grupo Promecal
Se recomienda una resolución de pantalla de 1024x768 y las últimas versiones de los navegadores.
Diario de Burgos digital se basa en el Sistema de Gestión de Contenido desarrollado por Escrol