En el Londres del siglo XIX vivió una pianista llamada Emma, que había estudiado música en París con Chopin y que gustaba de invitar a amigos y compañeros de trabajo de su marido y amenizar las veladas tocando composiciones de Haydn, Händel o Beethoven. Su marido se llamaba Charles Darwin. Hoy, 200 años después del nacimiento del científico y 150 desde la publicación de su teoría de la evolución de las especies, una pianista burgalesa, Yolanda Alonso Vicario, se meterá en la piel de Emma y se subirá al escenario del festival Atapercu "09 para homenajear al padre de la "selección natural".
«La verdad es que antes no sabía mucho de Darwin», se sincera Alonso, «pero a raíz de un concierto que hice para presentar un libro que trataba de él, me empecé a interesar por su obra y me compré "El origen de las especies"». Hoy, «sin ser ninguna experta», la pianista afirma estar informada acerca del científico naturalista.
Para el concierto que va a conceder esta tarde a las 18.30 horas, la pianista burgalesa ha preparado un "set" especial , «basado en lo que la mujer de Darwin tocaba en esas reuniones de amigos», señala. Para ello, Yolanda ha leído la biografía del científico, de donde ha sacado obras a las que él hacía referencia, «además de escoger otras muy populares en esa época en Londres», afirma. El repertorio escogido por la pianista burgalesa estará dividido en dos partes. La primera mitad del recital va a estar compuesta por obras de clásicos como Haydn, Händel y Beethoven, del que interpretará la quinta sinfonía. Durante la última parte del show va a estar íntegramente dedicada a Chopin, el que fuera el maestro de la mujer de Darwin durante sus estudios en París.
Alonso, que da clase de piano complementario en el Conservatorio Superior de Salamanca, defiende que la evolución de las especies y la de la música se parecen. «Bastante. Tanto en los métodos de investigación como en la imaginación necesaria. Hace falta tener una imaginación especial para recrear el pasado», cuenta. Añade que su contacto con Juan Luis Arsuaga, director de las excavaciones de Atapuerca, le ha servido para comprobar que ambas disciplinas «tienen muchos puntos en común» al tiempo que declara su interés por la historia de la música.
La pianista admite que le hace «especial ilusión» participar en esta edición del Atapercu "09. «Porque soy burgalesa, porque conozco al alcalde de Atapuerca y porque voy a compartir cartel con el músico burgalés Javier Pérez de Arévalo, de quien he oído hablar mucho y al que tengo muchas ganas de conocer», comenta.
Sobre la actuación de esta tarde, Yolanda Alonso espera que el público se lo pase bien. «Que vengan con ánimo de disfrutar. Y si a raíz del concierto a alguien le entra el gusanillo y decide leer algo sobre Darwin, mejor que mejor», sonríe. «Espero que venga mucha gente al festival, el cartel de esta edición es muy atractivo», señala mientras repasa en alto los nombres de artistas nacionales e internacionales que desfilarán durante estos días por el escenario.
Por último, la pianista cuenta que le gustaría hacer un concierto de homenaje « a muchos músicos». Y admite estar trabajando en un concierto dedicado «al gran músico burgalés» Antonio de Cabezón, que presumiblemente tendrá lugar dentro de 2 años. Pero, antes, en 2010, se cumplen 200 años del nacimiento del maestro de la música clásica, Robert Schuman. «Estoy en ello», sonríe.