Ni el escupitajo de los sapos deja ciego a nadie (de hecho ni siquiera escupen), ni los lagartos persiguen a las embarazadas, ni las salamanquesas tienen veneno. De entre todos los animales, los reptiles son los que guardan peor fama, la mayoría de las veces infundada. Leyendas, refranes, mitos, supersticiones y fábulas les atribuyen poderes malévolos y dañinos que han convertido a estos bichos en los animales probablemente más despreciados.
Para divulgar, promocionar y proteger a estas especies que reportan al ser humano más beneficios que perjuicios, el Aula de Medio Ambiente Caja de Burgos ha editado una guía práctica dedicada a los reptiles que existen en Castilla y León. La publicación continúa la estela de la que dedicaron hace dos años a los anfibios, identificando también las distintas especies que podemos encontrar en la región.
El libro describe treinta y tres especies, de las que más de veinticinco pueblan el territorio de la provincia de Burgos. «Menos la lagartija de alta montaña y las culebras más mediterráneas que entran a través de Salamanca y Zamora, están todas, un ochenta por ciento más o menos. Es muy probable que sea una de las provincias de Castilla y León con mayor diversidad», comenta Enrique Ayllón, miembro de la Asociación Herpetológica Española (AHE) y autor de la publicación junto a Manuel E. Ortiz-Santaliestra, Francisco Javier Diego-Rasilla y César Ayres.
Los más habituales en la provincia son los lagartos y las lagartijas, sobre todo el lagarto ocelado y las lagartijas colilarga e ibérica, y una concentración muy curiosa de culebras. «Al norte de la provincia, en el valle de Mena, se encuentran las tres poblaciones de víboras de la península Ibérica: áspid, hocicuda y de Seoane. Y no solo eso, sino que dos de ellas hibridan y tienen una población híbrida, datos que han sido investigados en una tesis doctoral».
Los reptiles, de la colección Naturaleza en Castilla y León, está concebido como una enciclopedia de consulta y una guía de campo en la que aparecen mapas con los hábitats que frecuentan para poder localizar las especies. «Es un documento muy valioso de divulgación científica y de divulgación para el ciudadano de a pie de calle», añade Ayllón.
Las casi 300 páginas de la publicación y los 2.000 ejemplares editados incluyen una introducción sobre la anatomía y la fisiología de este grupo de vertebrados; la relación que los reptiles han mantenido con el ser humano a lo largo de la historia y el por qué de su animadversión; las fichas de los reptiles que pueblan la región (dos tortugas, diecinueve saurios y doce culebras); un glosario de términos científicos; y los principales problemas a los que se enfrentan estos animales. El más importante es, sin duda, la pérdida de hábitat, pero también tienen que luchar contra el cambio climático, la introducción de especies exóticas y la animadversión de los seres humanos.
En cuanto a los beneficios que reportan, los reptiles se encargan de regular la población de insectos y roedores y son unos fantásticos indicadores de la calidad de las comunidades biológicas.
El libro Los reptiles hace el número treinta de las publicaciones de Caja de Burgos relacionadas con el medio ambiente.