Diario de Burgos
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Los cruzados de la libertad

I.L.H. / Burgos - miércoles, 19 de octubre de 2011

Nacho García recopila en un blog documentos, entrevistas y biografías relacionadas con el campo de concentración de San Pedro de Cardeña. Un homenaje recordará a los cerca de 1.000 brigadistas internacionales que pasaron por la cárcel franquista creada en 1936

Podéis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia.

No os olvidaremos, y cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!...

Con estas palabras Dolores Ibárruri La Pasionaria despedía a finales de 1938 a los brigadistas internacionales que llegaron a España para luchar contra el fascismo que imperaba en Europa. Llegaron en 1936 para defender la libertad y la independencia de un país atacado por los sublevados de Franco, pero también para frenar la amenaza de Hitler y Musolini. Por primera vez en la historia de las luchas de los pueblos se creaba un frente común integrado por voluntarios de distintas nacionalidades.

Se estima que en la Guerra Civil española lucharon por la República más de 40.000 extranjeros (algunos estudios elevan la cifra a 59.000), de los que 15.000 perdieron la vida y otros tantos padecieron las penurias de los campos de concentración. 75 años después solo quedan 20 brigadistas vivos.

Por el de San Pedro de Cardeña pasaron entre finales de 1936 y principios de 1940 cerca de mil de más de cuarenta nacionalidades -en la actualidad solo sobrevive un brigadista que reside en Canadá-. Estamos hablando, en palabras de Nacho García, de «la cárcel más internacional que ha habido en el mundo», sin contar a los propios presos republicanos.

Lo dice con conocimiento de causa porque lleva investigando sobre este campo de concentración desde hace siete años. El interés por profundizar en un tema del que aún, insiste, no se ha hablado lo suficiente comenzó cuando decidió traducir Prisioneros de la buena lucha, las memorias del brigadista estadounidense Carl Geiser (1910-2009), preso en Cardeña durante un año.

A partir de ahí empezó a visitar los archivos de todo el país, leyó otros libros de memorias de brigadistas de diferentes nacionalidades y entrevistó a superviviente republicanos y extranjeros. Los apuntes sobre su investigación, que espera poder publicar en un libro, pueden leerse de momento en internet (thejailynews.blogspot.com). «El nombre The Jaily News es una copia del periódico clandestino que existió en San Pedro de Cardeña durante 1938 y 1939 y que fue elaborado por los presos para promover la disciplina, el respeto mutuo y la moral», explica este burgalés del 76.

En la publicación de internet Nacho García repasa aspectos vinculados al campo de concentración que no han recibido la suficiente difusión, como la investigación que realizó el psiquiatra Vallejo Nájera para encontrar el «gen marxista» entre los prisioneros, los detalles sobre las nacionalidades que pueden contabilizarse en el monasterio, los republicanos que estuvieron presos, cómo era la vida diaria en la cárcel, las biografías de algunos de los internados, etc.

«El primer papel oficial sobre San Pedro de Cardeña data de finales de 1936. Es un informe que enumera los centros que podían ser habilitados como campos de concentración. El de Cardeña cumplía los requisitos porque "estaba bien ventilado, tenía acceso al agua y cabían 1.200 personas"», relata el autor del blog.

La diputación y la gestapo. De entre todos los documentos a los que ha tenido acceso, Nacho García destaca dos temas que sorprenden por su crudeza. Por un lado llama la atención que la Diputación Provincial de Burgos solicitara prisioneros del campo de concentración para construir diferentes carreteras, como la de entrada al monasterio y la de acceso a Cardeñadijo.

El otro aspecto denunciable fue el acuerdo firmado con la Gestapo por el que cualquier alemán comunista podía ser detenido, juzgado y extraditado: «Tuvieron carta blanca para actuar contra los alemanes y por eso fueron los presos peor tratados de Cardeña. Tenían orden de recluirlos en sótanos y aislarlos para ser interrogados».

Aunque la crudeza de este campo de concentración no llegó a los extremos del de Miranda, en Cardeña soportaron pésimas condiciones de alimentación y los que aún permanecían confinados a finales de 1939 -y no fueron intercambiados por presos fascistas italianos y alemanes o entregados a la Gestapo en Francia-, pasaron a formar parte del Batallón de Trabajadores nº 75, solo para extranjeros. A ellos les tocó reconstruir el pueblo de Belchite (Zaragoza) a base de torturas, palizas y jornadas de trabajo que superaban las diez horas. Los que sobrevivieron fueron trasladados al campo de Miranda.

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