Si las condiciones de trabajo del personal de Enfermería mejoran el sistema sanitario experimentará un importante ahorro económico. Lo dijo ayer en Burgos Doris Grispun, presidenta de la Asociación de Enfermeras de Ontario (Canadá) conocidas en el colectivo por la alta calidad de su trabajo, en la conferencia inaugural del XIV Encuentro Internacional de Investigación en Enfermería organizado por la Unidad de Coordinación y Desarrollo de la Investigación en Enfermería del Instituto Carlos III (Investén). A renglón seguido añadió que se trata de una premisa válida para todos los países.
Grispun desglosó en el Aula Magna de la Universidad de Burgos y ante un auditorio de profesionales llegadas de todas las partes del mundo los resultados de su investigación sobre la construcción social del cuidado de Enfermería: «En la observación de las profesionales advertí que la enfermera no solo tiene una gran responsabilidad en el cuidado del paciente sino que su entorno laboral tiene esa misma responsabilidad».
En este sentido, aseguró que los cuidados no pueden ser óptimos si están fragmentados, es decir, si cada día se tiene un paciente diferente «como sé que ocurre también en España». Esta experta añadió que son extremadamente dificultosas las barreras que tienen que atravesar estas profesionales para dar continuidad a los cuidados del paciente en un modelo sanitario que ya de por sí está muy fragmentado: «Esto supone, además, que se produzcan tensiones entre ellas y otros profesionales de la salud -los médicos, por ejemplo- que sí tienen el beneficio de tener esa continuidad con el paciente».
Grispun, responsable de que se hayan traducido al español las guías de buenas prácticas clínicas que se utilizan en su provincia canadiense gracias a un convenio con Investén, apostó porque la enfermera tenga un seguimiento directo y constante del paciente en una jornada laboral permanente y sin los cambios que muchas profesionales sufren en función de las necesidades del sistema.
En su región ya se ha conseguido. Los políticos de Ontario, según contó, comprendieron sus razones y que, en la actualidad, el 70% de las enfermeras de esa zona tienen una jornada «completa y permanente»: «Los políticos tienen que empezar a entender muy bien la complejidad de nuestra función y los beneficios que puede dar tanto a los pacientes como a las organizaciones. El quehacer enfermero produce no solo resultados clínicos sino que representa ahorros importantes al sistema si se propician unas mejores condiciones de trabajo».
Finalmente, se mostró convencida de que los responsables de instituciones sanitarios que no comprendan el valor de la enfermería en relación con los costes «se están aserrando el suelo a sí mismos» y lamentó que estas actitudes aparezcan en sistemas que andan muy estrechos de fondos económicos.