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viernes, 25 de julio de 2014
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José Manuel de las Heras • Presidente de la Cámara Agraria Provincial

«Que suban mucho los precios de los cereales podría llegar a ser perjudicial para los propios agricultores»

F. Trespaderne / Burgos - domingo, 15 de agosto de 2010

José Manuel de las Heras, presidente de la Cámara Agraria Provincial, coordinador provincial de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) y nacional de La Unión, es un hombre de larga trayectoria en el sindicalismo agrario y conoce de primera mano los movimientos que se registran en el campo, como por ejemplo la subida de precios que está registrando el cereal, y su repercusión.

¿Qué balance final hace de la campaña de cereal?

Ha sido un año normal con una producción que estimamos que se puede acercar en la provincial a 1,4 millones de toneladas. Burgos, conviene recordar, es la provincia más cerealista de España, por encima de Sevilla, que es la segunda, y el sector cerealista es muy importante para la economía burgalesa. Lo que nos preocupaba al comienzo de la campaña eran los precios tan bajos que había y que ahora mismo se han recuperado.

¿Están al nivel que necesita el agricultor para que sus explotaciones sean rentables?

Los cereales están al precio que tenía que estar siempre porque la campaña partió con unos precios de ruina y eso era peligroso para la continuidad y viabilidad de muchas explotaciones. En los últimos años muchos agricultores han tenido que echar mano de las reservas que tenían y ahora el mercado está al alza, pero habrá que ver cómo se vende el cómputo global del cereal que está en nuestras cooperativas y que se va vendiendo de forma escalonada. Lo que es indudable es que la renta de los agricultores puede mejorar con los precios actuales porque partir con un inicio positivo siempre es importante, pero habrá que ver lo que ocurre con los inputs (fertilizantes, herbicidas, gasóleo, etc.) que necesitamos para producir porque hay que recordar que en 1997 los precios subieron mucho y paralelamente, para la siguiente campaña, también lo hicieron una barbaridad los fertilizantes y carburantes. Los precios de los abonos se pueden comer dos mil kilos de producción si llegan a como se sembró en 1998 y si a eso añadimos el resto de costos tiene que haber una superproducción para una buena rentabilidad.

Esa subida viene dada por movimientos especulativos en la Bolsa de Chicago, el cierre de las exportaciones rusas y el incremento de la demanda en China. ¿A cuánto puede llegar a pagarse un kilo de trigo o cebada?

No tiene ningún sentido que el precio del cereal haya estado estos años tan bajo porque hay escasez en el mundo, no es excedentario a nivel mundial, y lo que está ocurriendo ahora en el mercado debería hacer reflexionar a los políticos y a la Unión Europea (UE). Ahora mismo están eliminando todos los mecanismos de intervención, hay muy pocas reservas en poder de los estados, y lo que no es de recibo es que no se pongan en marcha medidas para corregir el movimiento especulativo.

¿Qué medidas hay que tomar para evitar esa especulación?

Los estados deben reflexionar para evitar los dientes de sierra en los precios y continuar utilizando sus reservas para tres cosas: poder seguir alimentando a la población en caso de una catástrofe natural, para estabilizar los precios en el caso de que sigan subiendo mucho y para sacar cereal en caso de escasez. Tener reservas cuesta dinero, pero da estabilidad y a la larga, probablemente, no sea tan caro como dicen las cuentas de algunos políticos. Ahora mismo lo que está ocurriendo en países del Este, seguramente, propicie que los mercados evolucionen de precio. Pero lejos de la Política Agraria Común (PAC), en la que no se plantea tener reservas, se tendrían que planificar ciertas políticas agrarias porque si sube mucho el precio del cereal también es negativo, ya que repercute en la cesta de la compra y en los piensos para la ganadería. La estabilidad en el precio es lo que más nos conviene a agricultores y ganaderos, no critico que el precio haya subido, ni mucho menos, porque estaba tan bajo que ahora mismo puede estar en unos precios justos, pero que suban mucho podría llegar a ser perjudicial para los propios agricultores.

¿A cómo se paga ahora el kilo de cebada y de trigo?

Varía en función de las calidades, pero ahora mismo la cebada se puede estar pagando entre 24 y 26 pesetas (0,14-0,16 céntimos de euro) y los trigos, dependiendo de su calidad harino-panadera, entre las 26 y las 30 pesetas (0,16-0,18 céntimos de euro). Ya me conformaría que las cebadas estuvieran entorno a las 25 pesetas y los trigos a las 30, siempre y cuando hubiera capacidad de control para los inputs que necesitamos, esa es la clave porque con estos precios si el de abono se pone al precio de 2008 entonces se come todo.

¿La tendencia es a seguir subiendo por esos movimientos?

Antes se podían hacer conjeturas si se analizaba lo que había en Europa y norte o sur de la península, pero ahora mismo cuando transportar el trigo de una parte a otra del mundo en las panzas de los barcos cuesta tan poco dinero es muy difícil predecir la tendencia. Teniendo en cuenta que los países del Norte de Europa son los grandes productores y exportadores y que han tenido una cosecha mala, el mercado debería no estar tan bajo como estos años atrás, pero lo digo con toda la cautela y reservas del mundo porque el mismo análisis hicimos hace tres años y se registró una bajada salvaje.

Este incremento de precios, ¿puede acarrear un desabastecimiento de los mercados por un afán de almacenamiento a la espera de que sigan aumentando?

No. Hay una experiencia muy amarga de ese año que tanto estamos hablando cuando los gerentes de las cooperativas aguantaron mucho pensando que podía aumentar el precio. Ahora las cooperativas abastecen a sus clientes poco a poco y al final hacen una media de los distintos precios por lo que el desabastecimiento no sería ético ni creo que ocurra. Estoy convencido que no va a ocurrir.

Donde ya están teniendo repercusión esos precios es en el coste de los piensos...

De forma tan inmediata no sería justo que hubieran tenido repercusión porque en la mayoría de los casos no hay pienso en el mercado con precios actuales del cereal, pero lo que ocurre es que cuando el mercado está algo más alegre todo el mundo se aprovecha y si hay una subida del uno por ciento algunos aprovechan para subirlo un diez... y esto es lo que debería controlar una buena política de mercados, los movimientos especulativos, que es lo que nos dice la experiencia que ocurre con piensos o con el pan.

¿Subirá el precio del pan?

No conviene ni hablar de ello porque transformar el trigo en harina y ésta en el pan lleva un proceso mucho más largo, pero recuerdo que en la anterior subida repercutieron el precio en la barra de pan y cuando bajó el cereal he visto en muy pocos sitios que bajara en la misma medida.

¿Por qué la UE no está interesada en establecer medidas de control de los mercados?

Habría que preguntarse quién manda en la UE, si los mercados o los políticos europeos. Ahora mismo los mercados nos imponen las normas y a algunos les va bien. Ante la globalización de la economía y el desarme arancelario que conlleva, algunos políticos deberían levantarse y decir que globalización sí, pero no así, necesitamos control igual que otros sectores de la sociedad. La agricultura, de la que depende la alimentación de los seres humanos, debe estar planificada y a veces hay que adoptar medidas que aunque dicen que tienen un coste importante, como tener reservas, sirven para que el mercado se estabilice y eso puede suponer un ahorro, aunque a río revuelto ganancias de pescadores y con este descontrol tan salvaje quienes ganan son esos que no vemos pero existen.

La reforma de la PAC está a la vuelta de la esquina, ¿es un buen momento para hacer esa planificación y establecer mecanismos de control de los mercados?

Sería bueno, pero lamentablemente los documentos que nos han filtrado sobre la nueva PAC no lo contemplan, aunque vamos a seguir insistiendo en ellos. La reforma de la PAC contempla el recorte en las ayudas, distribución de las mismas de otra manera, que ya veremos al final como queda y si es más o menos justa, pero en ningún lado habla de planificar mucho más la política sino de liberalizar todo más y dar un papel muy importante a las medidas agroambientales, que nos parece bien, pero exigiremos que ese esfuerzo también se pida para los productos que entran de fuera.

¿Se está a tiempo de introducir en la PAC esos cambios? ¿Hay alguna posibilidad?

Tenemos esperanzas con algunas declaraciones, que esperamos se plasmen en hechos, realizadas por el presidente francés Nicolás Sarkozy en las que, teniendo en cuenta que los recortes de la PAC van a ser una realidad, manifiesta que habrá que hablar de rentabilidad de las explotaciones por la vía de los precios mínimos de garantía. Vamos a estar muy atentos y trataremos de influir, en la medida que podamos, con las organizaciones agrarias francesas para que el eje franco-alemán, que ahora es el que dicta las políticas en la UE, se pueda extrapolar a la influencia que algunos en España queremos tener y que ahora no tenemos.

¿La situación de la agricultura española es similar a la de Francia o Alemania?

Más a la de Francia que a la alemana, pero la diferencia es que Francia siempre ha creído en la importancia de la agricultura para hacer un país fuerte y en España solamente hablan de la agricultura, y poco, cuando los políticos van a pedir el voto al medio rural. Esa es la diferencia abismal y en ese sentido todos tenemos que entonar un mea culpa para hacernos fuertes frente a las administraciones que nos gobiernan y para que todos los sectores tengan su importancia; la agricultura la tiene pero políticamente no se la dan porque ya quedamos muy pocos agricultores a título principal, no somos ni 400.000 en toda España, pero creamos mucha riqueza de cara a la agroindustria y al sector servicios. Además, a los políticos se les olvida el papel medioambiental que cumplimos porque no solamente mantenemos el medio ambiente sino que lo creamos.

Comenta que cada vez son menos los agricultores profesionales y uno de los datos que lo avala es el hecho de que de julio del año pasado a este unos 2.000 han dejado de cotizar a la Seguridad Social. ¿Es una tendencia constante?

Es un dato para hacer reflexionar a una opinión pública que tiene la creencia de que los agricultores nos quejamos por todo y que debe recordar que nuestros productos, de los que obtenemos una renta y vivimos, pasan 365 días a la intemperie expuestos a la condiciones climáticas. Cuando la Agencia de Estadística Europea dice que no llegamos ni al sesenta por ciento del cómputo global de la renta de la economía europea es porque es una realidad y un padre no invita a un hijo a que continúe como relevo generacional porque por mucho que se ame el campo sino hay rentabilidad no es atractivo a la hora de quedarse.

Esperamos que la tendencia cambie, aunque es cierto que no se puede aumentar mucho la población especialmente en zonas en las que la agricultura está altamente mecanizada, pero ya no debe bajar más porque estamos en un porcentaje de riesgo. La solución para que la gente pueda vivir en el campo no es redimensionar mucho más las explotaciones porque, en términos generales, ya están suficientemente dimensionadas para que sean rentables y se pueda vivir de ellas.

Desde las administraciones se han puesto en marcha una serie de ayudas para que los agricultores puedan jubilarse de forma anticipada. ¿Qué aceptación están teniendo?

Las ayudas que hay para el cese de actividad, en muchos casos, sí son atractivas, pero lo que ocurre es que ponen demasiadas pegas para que uno se pueda acoger a ellas porque son escasas. El cese de actividad conlleva obligatoriamente la incorporación de algún joven para poderse acoger al máximo de las ayudas y encontrar a ese joven es muy difícil.

Otra medida reciente es la de ayudas para que las mujeres accedan a la cotitularidad de las explotaciones...

La mujer ha sido clave para la continuidad de las explotaciones agrícolas en el medio rural y sin embargo no ha tenido los derechos que ahora mismo, y aunque quede mucho por reconocer, ya se la están permitiendo, como es por ejemplo el asunto de la cotitularidad o para que pueda percibir el día de su jubilación una remuneración adecuada. Son avances positivos, pero tendremos que seguir peleando para que haya una igualdad plena porque ahora mismo no la hay.

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