Los contenidos televisivos que se emiten en la llamada "caja tonta" no son los apropiados para los niños, a pesar de que en el año 2004 el Gobierno y las cadenas televisivas firmaran el Código de Autorregulación. Un documento por el que, entre otros aspectos, se comprometían a evitar el lenguaje indecente o insultante. Esa fue la conclusión de un estudio elaborado por la Asociación Castellano y Leonesa para la Defensa de la Infancia y la Juventud durante el verano de 2009.
La psicóloga Vanessa Ramajo fue la encargada de presentar ayer en el Foro Solidario Caja de Burgos esta iniciativa, destinada a dar a conocer a los padres y tutores algunos de los programas emitidos en las cadenas de televisión durante el horario infantil- de 6 de la mañana a las 22 horas-. Un amplio margen durante el que los más pequeños están sometidos a la influencia de una sociedad que parece no tener muy en cuenta a este grupo de población a la hora de elaborar su parrilla de programación.
Según se desprende de este estudio- que incluye Televisión Española, Antena 3, La Cuatro, Tele 5, y La Sexta- «no existen contenidos infantiles adecuados para los menores dentro de la franja de máxima protección en la mayoría de los casos», remarcó esta técnico. Así, fueron sometidos a examen y obtuvieron una nota negativa programas muy variados, desde los populares Se lo que hicisteis o Mujeres, Hombres y Viceversa, hasta El Diario. El motivo, usar los conflictos personales como espectáculo, fomentar las escenas de contenidos violento o sexual o mostrar a menores identificados consumiendo alcohol, tabaco o sustancias estupefacientes.
PRENSA ESCRITA. En la sociedad de la información, no solo la televisión de forma a un mundo no apto para todos los públicos. También la prensa escrita, en especial las revistas destinadas para los más pequeños y los preadolescentes crean en la mentalidad de los jóvenes estereotipos basados en sexo, drogas y consumismo. Contenidos diferentes para ambos sexos «sin fundamento», que van desde la revelación sobre las claves para «la primera vez», en el caso de las chicas, a la publicidad sobre lo último en videojuegos para los chicos, sentenció Ramajo.
Sea cual sea el formato por el que se transmiten esos mensajes, esta psicóloga mantuvo que los padres deben ser quienes elijan los programas más adecuados. «Hay que poner límites porque, en el caso concreto de la televisión, sí distrae pero no educa», sostuvo y añadió que se trata de una actividad que debe hacerse en común.