Monasterio de San Juan. Año 1537. Un incendio lleva a la ruina un edificio emblemático de Burgos. A su cargo están los bufones, los boticarios, el ama de llaves y el mayordomo, quienes, en la ausencia del abad, se encargan de recibir a los peregrinos que realizan el Camino de Santiago para ofrecerles hospedaje en unas instalaciones que, «como la capital», están en obras. Éste es el marco histórico al que retrocedieron las mil personas que pudieron disfrutar ayer del espectáculo "Ah del Monasterio".
Después del recibimiento, niños y mayores pasaron a las dependencias que les correspondieron, y es que, si algo dejó que desear esta obra de teatro fue que uno se quedaba con ganas de más. Tan solo fue posible que el público entrara en uno de los tres actos que se escenificaban en distintos puntos de monasterio.
El punto en común de todos los personajes fue la interactuación los asistentes o los guiños con la actualidad. Eurovisión, la bajada de los sueldos decretada por el Gobierno central o la música bacalao en la discoteca Monasterio, fueron algunas de las bromas que hicieron sonreír a los adultos y mirar con atención y sorpresa a los niños.