Aunque la salud de Luis Sáez Díez se había visto debilitada durante los últimos años, la muerte del pintor burgalés ha causado una gran impresión en el mundo de la cultura. El párkinson que cada vez con más asiduidad le hacía recurrir a la silla de ruedas, unido a las complicaciones producidas por una grave caída, se llevaron ayer al pintor, que fallecía a primera hora de la tarde a la edad de 84 años.
Precisamente la enfermedad le había impedido en la última época dedicar su tiempo a lo que fue la gran pasión de su vida: «Era cada vez más evidente que le angustiaba no poder pintar. Su brocha empezaba a ser más expresionista y, por un lado, decía que así se había liberado, pero por otro le molestaba no poder definir su pincelada como quería porque estamos hablando de un perfeccionista absoluto», recuerda su sobrino y también pintor Carlos Sáez.
Nacido en Mazuelo de Muñó en octubre de 1925, su afición por la pintura estuvo marcada desde la infancia, estrenándose con su primera exposición en 1951. Desde entonces no dejó de crear, exponer, diseñar y ganar premios, algunos internacionales.
En su trayectoria, que comenzó como muralista, fue tocando distintos estilos como el informalismo, el expresionismo y la abstracción, pasando por un estilo «figurativo que avanza hacia el realismo riguroso en la ejecución, pero surrealista en el concepto».
Premio Nacional de Dibujo y Premio de las Artes de Castilla y León, la pintura de Luis Sáez refleja en gran parte de su obra la angustia del hombre hacia la máquina. Las formas rotundas y la fuerza del gesto serán claves en sus cuadros, que también destacan por el uso del color. No en vano está considerado uno de los mejores coloristas, lo que le ha hecho merecer un puesto entre las figuras de la pintura del siglo XX. Y en Burgos es, junto a Modesto Ciruelos, el pintor más importante de los últimos cincuenta años.
Prueba de ello es que su obra se sigue cotizando al alza -las pasadas Navidades la galería madrileña Ángeles Penche vendió Composición abstracta, un cuadro de 1961 que ha estado expuesto en Japón y Estados Unidos- y despierta interés allá donde se expone, algo que comprobamos en su última muestra Luis Sáez. La exposición la acogió el Museo de Burgos con una selección de las más de seiscientas piezas entre obra gráfica, grabado y dibujo que el artista dejó como legado al centro.
Esta tarde, a las 18 horas, la sala de incineración del Tanatorio de la Funeraria San José acoge el acto de despedida de un hombre unido a las vanguardias, uno de los grandes pintores de Burgos y uno de los artistas con más proyección (hay obra suya en los principales museos españoles).