Quizás se tratara sólo de uno de esos rubiones de rompe, rasga y cochazo deslumbrante, o de una ricachona bien parecida que, oculta tras unas gafas de diseño y con andares de diva, parecía lo que no era. O lo que era, vaya usted a saber. Pero lo cierto es que si se trataba o no de Madonna (y muy posiblemente lo fuera), importa ya bien poco. Desde hace unos días pertenece al territorio de la leyenda urbana, alimentada en foros de internet, informativos nacionales, mentideros sin fin del roserío patrio. Carnaza pura. Madonna en Burgos, nada menos. Guauuuuu. Como sucede tantas veces, la anécdota, recogida en exclusiva por este periódico y contada como tal, pura y simple anécdota, pronto tuvo una proyección que a esta tierra sólo se le concede cuando las monumentales nevadas la atascan e incomunican u horrendos crímenes la llenan de espanto. Las reflexiones acerca del revuelo creado a partir de este hecho curioso -y nada más que eso, curioso- resultan obligadas a tenor de todos los comentarios vertidos hasta la fecha.
El fugaz paso de la estrella del pop internacional por el área de servicio de Quintanapalla acumula ya 377.000 referencias en internet. Machacada una y mil veces, interpretada fantasiosamente cuando no caricaturizada o ridiculizada, con alusiones peyorativas al lugar del acontecimiento, degradada por cutres montajes fotográficos, comentada hasta la saciedad por todo tipo de colmillos... ¿Es de verdad una noticia? Rebobinemos: nube volcánica bloquea prácticamente todo el espacio aéreo de Europa. Ni un avión en el cielo. Incluso los aeropuertos del norte de España se encuentran afectados. Hasta el Barça viajó a Milán en autobús, y seguro que hizo varios altos en el camino. Digamos que Madonna se hallaba en el sur de Francia y quería poner pies en polvorosa desde España. Informada de que el aeropuerto de Salamanca tenía meneo, para allá que decide ir con su comitiva. ¿Por dónde? Por la ruta más directa: a través de Burgos.
La primera noticia de verdad no se produjo: raro hubiera sido que, siendo vos quien sois, la rubia se hubiera decidido por la peligrosa y parcheada N-I. Naturalmente, se inclinó por la AP-1. Peajes a mí. Sucede que los coches, incluidos los de lujo, funcionan con combustible; y que éste suele agotarse en largas carreras. Habrá que repostar, que cantaría Javier Krahe. Llegado el momento, el cortejo de la diosa se detiene en la estupenda y despejada área de servicio que encuentra poco antes de llegar a Burgos capital, y que se encuentra en el término municipal de Quintanapalla. Aunque no se lo crean, las reinas del pop son humanas. Y también estiran las piernas, hacen pis y hasta compran chuches que comistrajear durante el aburrido viaje. Tampoco aquí hubo noticia. Ésta hubiera sido un improvisado concierto entre las mangueras con baile sensual incluido con los trabajadores del surtidor. O que la hubieran visto salir de alguno de los night club cercanos entre aclamaciones de los clientes. No fue el caso. Como salió, volvió a su vehículo. Y aquí paz y después gloria.
El honor de Quintanapalla
Sin embargo, y como sucede también muchas veces, el estereotipo se coló en los más sarcásticos y mordaces comentarios. Parece que a algunos les hizo mucha gracia que Madonna se detuviera en Burgos, como si esta provincia no fuera uno de los cruces de caminos más importantes del norte del país, y más en un pueblo de nombre poco común, del que se han hecho burdos comentarios y se ha caricaturizado de la manera más bajuna posible mancillando el honor del lugar, como si se tratara de la España profunda de burros, carretas y caminos polvorientos. Si hubiesen estado un poco atentos a la historia y sólo un pelín documentados, los ingeniosos opinadores hubieran encontrado fácilmente en la web municipal esta información, reveladora de todo punto y que casi anticipa la normalidad de que Madonna, la ambición rubia, pasara por allí.
A propósito de la estratégica situación del municipio, atravesado históricamente por el Camino Real de Madrid al País Vasco y a Francia, convertido en el siglo XVIII en una de las seis vías radiales de España, «sus vecinos vieron pasar cortejos de reyes, turbas de peregrinos, compañías de soldados y divisiones de Napoleón». Por lo tanto, Madonna no es la única reina que ha pisado este suelo antes. Pero hay más: fue en Quintanapalla, el 19 de noviembre de 1679, donde se confirmaron los desposorios del monarca Carlos II con doña María Luisa de Borbón. Y para terminar, no ha sido Madonna la primera visitante a la par ilustre e inesperada del término municipal: hace casi cien años, en 1911, el famoso aviador Verdines, primero en la historia en cubrir la ruta entre París y Madrid, tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en unas campas del pueblo. Que no sólo las reinas de pop necesitan echar combustible para conseguir volar.