La localidad burgalesa de Sedano llora la muerte de su hijo adoptivo desde la década de los 70, Miguel Delibes. Las banderas ondean a media hasta en el Ayuntamiento de un pueblo en el que este escritor vallisoletano pasó buena parte de su vida. Su segundo lugar de residencia al que este periodista acudía, fundamentalmente en los meses de verano, desde hace alrededor de 60 años, así lo explica el alcalde del Valle de Sedano, Germán de Diego. La Corporación acordó decretar tres días de luto por la muerte de quien consideran «un vecino más» ya que en este municipio burgalés pasó algunas temporadas practicando una de sus grandes aficiones, la caza. Además, desde el Consistorio, que harán llegar sus condolencias a la familia de Miguel Delibes, se trabaja ya en preparar un acto de homenaje a su ilustre vecino.
La nieve, protagonista de los fríos inviernos que sufre el Valle de Sedano, dio tregua, sin embargo, el día en el que sus habitantes se recuerdan a su vecino más ilustre. Las calles que este escritor recorriera durante los cálidos días del verano acompañado de su familia, cuando aún no había caído enfermo, parecen quedarse mudas al paso de los pocos transeúntes que circulan por ellas.
Quien más y quien menos conocía a Delibes, ya que, aunque para aquellos que menos lo trataron, podía dar un aire más reservado, para aquellos que sí lo conocían, era una persona a la que guardaban un gran cariño.
Es el caso de Vanesa y Begoña, madre e hija que recuerdan con ilusión los momentos que compartieron con esa figura tan destacada del panorama literario español e internacional. Sin embargo, este perfil más profesional, «el hecho de ser conocido», no influyó nada en el carácter de Delibes. Según estas mujeres, que trabajaron en su casa, «don Miguel» -como así lo conocían en el pueblo- trataba a todo el mundo por igual. «Era buena persona y muy familiar», subraya Vanesa, y añade que, como puede suceder con los «genios», para aquellos que no le conocen puede resultar más «serio».
Este escritor aprovechaba las estancias en su casa rodeada de naturaleza y en la que vivía con su mujer y su hija Elisa, para escribir. Muestra de ello es que algunas de sus obras, como Castilla habla, reflejan una gran inspiración en este lugar y en algunas de las personas de este pueblo, a las que, eso sí, cambió de nombre en sus obras.
Tras él, sus hijos y nietos serán los encargados de recordar lo que supuso para este pueblo burgalés la estancia de este vallisoletano tan internacional. Ellos, que tal y como explica el alcalde, están plenamente integrados con vecinos y veraneantes, harán pervivir el sentimiento de Delibes. Los vecinos aseguran que Sedano ya no será el mismo tras la muerte de Miguel Delibes y destacan que se había convertido más que se hijo adoptivo en su hijo predilecto.
Centro de interpretación
A las fueras del pueblo, un edificio, el Centro de Interpretación del Valle de Sedano "Miguel Delibes", recuerda a este hombre, ya que según explican durante su visita «la Comarca de Sedano es para el escritor vallisoletano una fuente de inspiración». Mariluz Punzano es la coordinadora de este complejo al que muchos visitantes, más de 2.500 desde su apertura en abril del 2009, acuden sorprendidos al descubrir la vinculación existente entre esta figura y la localidad burgalesa. Pese a que Miguel Delibes nunca puso un pie en este escenario que le rinde homenaje, el libro de visitas da comienzo con una dedicatoria suya, y es que a pesar de que la enfermedad le impidió acercarse hasta allí durante su última estancia en Sedano el verano pasado, sí lo hizo toda su familia.
Un homenaje en el que el visitante no sólo puede comprobar la amplia bibliografía de este periodista, sino también sentarse en un sillón y ver un fragmento de algunas de las películas que fueron llevadas al cine como El disputado voto del señor Cayo, Los Santos Inocentes y La Sombra del Ciprés es alargada.