Homenaje a Delibes ayer en el colegio que lleva su nombre.
Todos lo conocían y a nadie le resultaba extraño hablar de él aunque ninguno de ellos lo había visto nunca en persona. La figura de Miguel Delibes, además de presidir desde hace 16 años la fachada del colegio que lleva su nombre, preside actualmente las paredes y aulas del centro desde su creación, ayer especialmente. La muerte del autor vallisoletano ha suscitado un especial interés, sobretodo entre los alumnos que llegaron a primera hora de la mañana a clase comentando la noticia y haciendo preguntas: «¿Profesora, es verdad que ha muerto Miguel Delibes? Lo han dicho en la radio».
Mario, un alumno de Sexto de Primaria, le hizo esa misma pregunta a su maestra nada más entrar en clase; tenía dudas, aunque sus padres le habían confirmado la noticia. Ésta afirmó con la cabeza; la persona que había escrito obras que ellos mismos habían leído como ‘Mi mundo es el mundo’ había fallecido a primera hora de la mañana en su domicilio vallisoletano rodeado de sus seres queridos. Un cáncer de colon se había llevado al amante de la naturaleza, al apasionado de la caza, al visitante de la localidad burgalesa de Sedano. «Lo recordaremos siempre y leeremos sus obras cuando seamos mayores», afirmaba Alejandra, una estudiante de su misma clase, que afirmó sentirse triste.
Los profesores colocaron un panel con recortes de prensa y entrevistas realizadas al escritor a primera hora de la mañana. Lo habían estado preparando todo a tenor del empeoramiento de la salud de Delibes. Junto a él, una columna con una inscripción que se colocó en su último cumpleaños. «Todos los años, el día de su nacimiento, colocamos carteles para que los alumnos sepan quién cumple años y así festejar la jornada; creo que lo seguiremos haciendo, aunque de otro modo», apuntó en declaraciones a la directora del colegio, Ana Medrano, quien manifestó sentirse orgullosa del nombre que lleva el centro que dirige desde hace 15 años y que eligieron por votación popular al dejar de llamarse colegio ‘Las Torres’.
Ella, como el resto de profesores, tiene un especial cariño por la densa obra del autor castellano y leonés y confiesa que siente una especial predilección por El Camino.
Una mesa con una amplia colección de libros del autor presidía el patio interior del colegio; en ella se encontraban las obras de Delibes que el centro ha ido adquiriendo con los años, algunas de ellas dedicadas por el mismo narrador, quien, «aunque tenía mucho cariño al centro, nunca pudo desplazarse hasta aquí por sus problemas de salud», comentó su directora.
A las 12.30 horas, el centro hizo una parada en sus clases y actividades lectivas y realizó un acto homenaje en el que se guardó un minuto de silencio y en el que seis alumnos de último curso de Primaria leyeron un poema propio en recuerdo del escritor. Varios versos recordaron por unos minutos algunas de las peripecias del escritor, como aquellas que durante su juventud le llevaron a aprender a andar en bicicleta para poder visitar a su novia o las que le hicieron ser durante toda su vida un amante de la naturaleza y de la caza en particular. «Gracias maestro, gracias autor. Gracias por los buenos ratos que nos hiciste pasar, por ser novelista de niños y mayores».
Con esas palabras, el colegio rindió homenaje a un hombre de letras que para la comunidad educativa servirá de ejemplo a generaciones venideras.