«Félix, de fascinado por la naturaleza se volvió fascinador». Así de convencida se mostraba ayer la viuda de Rodríguez de la Fuente, Marcelle Parmentie, en la presentación de su primera biografía autorizada, 30 años después de su muerte en un accidente aéreo en Alaska.
En ella estuvo presente la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, para subrayar la «extraordinaria capacidad» del naturalista para dar un «salto de escala» y adelantarse a su época y advertir la necesidad de afrontar la conservación de la naturaleza como un todo global», además de su capacidad para transmitir su «fascinación y su infinita curiosidad» por conocer los secretos y los resortes que mueven la naturaleza.
Además, destacó que «Félix» será recordado tanto por lo que hizo como por lo que le faltó por hacer y valoró que su interés por la naturaleza comenzara a forjarse en su infancia, durante las conversaciones que mantenía con el zapatero de su pueblo y maestro ornitólogo y en las andanzas por la cueva de La Verana, desde donde veía a los pastores y sus rebaños.
Por su parte, el autor del libro Benigno Varillas expresó su admiración al protagonista de su obra, de la que dijo que es «más que una biografía un manual de acción», cuya elaboración le ha ayudado a «encontrar luz donde caminar».
A la presentación de la obra también asistieron las hijas de Félix Rodríguez de la Fuente, una de las cuales -Odile- es la directora de la citada Fundación.