El albergue de Santiago y Santa Catalina de Burgos abrió de nuevo sus puertas para acoger a los peregrinos que lo deseen desde hoy y hasta principios de diciembre. El centro, más conocido como el albergue "Divina Pastora", por la pequeña iglesia que se encuentra en el mismo inmueble, en la céntrica calle Laín Calvo, fue inaugurado hace seis años y pertenece a la Asociación de Comerciantes e Industriales de la capital del Arlanzón, propietaria del inmueble y de su gestión.
El presidente de la Asociación de Comerciantes, Ignacio Sanz Martín, reconoce que esperan "una afluencia mayor de peregrinos" este Jacobeo, a los que desean "dar un servicio eficiente", dado que cuentan con "un plantel de hospitaleros bien preparados y con mucha experiencia a lo largo de los años, antiguos peregrinos y que van a estar para atender de todos los que allí acudan".
Desde su apertura en 2004, el albergue ha contado con gran aceptación entre los peregrinos, tanto por su exquisito mantenimiento como por su acogedor ambiente, de ahí que prácticamente todos los días se cubran las plazas de que dispone.
Las instalaciones cuentan con 16 camas, pues se han suprimido dos para adaptarse a la reciente legislación regional en este ámbito, además de dos aseos, dos duchas, calefacción, servicio de lavadora con secadora e internet. "Se trata de un albergue prototipo de hospitalidad, de recogimiento, de seriedad, porque se trata de un lugar de reducidas dimensiones y por el perfil de las que personas que llegan hasta aquí", según explica el responsable del mismo, Ovidio Campo.
La Asociación de Comerciantes e Industriales de Burgos no cobra por la utilización del albergue, quedando al albur del peregrino la posibilidad de dejar la voluntad. Del dinero recaudado cada año, la mitad se emplea para labores de mantenimiento, y la otra mitad se entrega a Cáritas Diocesana para el desarrollo de sus labores asistenciales.
"Sólo recibimos a personas que vengan a pie porque no tenemos infraestructuras para bicicletas. Con el tiempo, se ha hecho una auto selección, vienen peregrinos como muy auténticos, queremos que sean de verdad peregrinos, no turistas ni gente que venga en autobús. Intentamos seguir manteniendo el espíritu tradicional de la hospitalidad, de la acogida", aclara Campo.