El portavoz del colectivo Burgos Vida Sí, Javier Fernández, criticó ayer que la Junta se haya gastado 750.000 euros en un convenio con la clínica Ginemédica para realizar las interrupciones del embarazo en Castilla y León mientras que no dota económicamente la ley que aprobó en 2008 para crear una red de apoyo a la mujer embarazada: «Hoy por hoy esa ley es papel mojado; después de año y medio de su promulgación sigue sin desarrollar, no se le ha dotado de presupuesto y, mientras tanto, se acaba de firmar un convenio con Ginemédica por la que se le paga 750.000 euros para centralizar los servicios de aborto durante los próximos tres años. 750.000 a 0, esta es la batalla en este momento en Castilla y León».
Fernández intervino, junto a representantes de diferentes colectivos, en la concentración organizada para exigir al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero la derogación de la conocida como "ley del aborto". Miles de personas acudieron a esta cita en la Plaza Mayor en la que no solo escucharon el manifiesto en el que se pidió que «se promuevan leyes que protejan el derecho a vivir y a ser madre, que se respete el derecho de los padres a formar a sus hijos en materia sexual según sus propias convicciones y que se respete el derecho de los sanitarios a la objeción de conciencia», sino que también corearon frases como "Que bote la vida" o "Las abuelas quieren nietos", desplegaron pancartas con lemas como "Nacis (sic) fuera" o "ZP traidor" y abuchearon grabaciones con frases del presidente del Gobierno en las que expresa su defensa de la vida.
«Mi hijo es mi vida»
También se guardó un minuto de silencio por el preso político cubano Orlando Zapata, muerto tras una huelga de hambre el pasado 23 de febrero; por la primera víctima de la violencia de género este año en Burgos, la joven asesinada el jueves por su novio, Isabel Barroso, y «por los niños que hoy morirán víctimas de los abortos», en palabras de Miguel Ausín, que animó a quien lo deseara «que rezara por Dios Todopoderoso» e iba presentado a los intervinientes.
Una de ellas fue una adolescente latinoamericana, Jeny, que con la voz entrecortada por el llanto contó cómo se quedó embarazada y que, a pesar de que no contaba con ello, siguió adelante, además de aprobar todos los exámenes del instituto: «¡Mi hijo es mi vida!», gritó entre sollozos, provocando los aplausos del público, entre los que se encontraban el procurador de las Cortes regionales por el PP, Fernando Rodríguez Porres, y algunos concejales del equipo de Gobierno del Ayuntamiento como Bienvenido Nieto o Javier Lacalle. Precisamente los convocantes de la concentración iniciaron en ese mismo momento una recogida de firmas para conseguir las mil que según el Reglamento de Participación Ciudadana son necesarias para presentar una moción al Pleno para que acuerde que Burgos se convierta en un «municipio solidario por la vida».
Tras tres cuartos de hora de discursos, testimonio y música, el acto concluyó con el agradecimiento de la organización al apoyo recibido por José Antonio Ortega Lara (ex-funcionario de prisiones que vivió el secuestro más largo de la banda terrorista ETA), que participó en la concentración y fue muy aplaudido; haciendo un llamamiento al fomento «de la cultura de la vida» y deseando la conversión de Burgos «en capital europea y mundial de la cultura solidaria de la vida».