Antes de que los millones de euros de ayuda recaudados puedan llegar a los haitianos, ya hay quien se las ha ingeniado para lucrase a cuenta de la tragedia. Además de estafador, desalmado. Pero también habilidoso, agradable, camelador, educado, con buena fachada... Así era el hombre que la tarde del miércoles se recorrió los establecimientos hosteleros y comerciales de media Lerma en busca de buena voluntad tras sus barras y mostradores. Y a fe que la encontró.
Se presentaba como el organizador de una media maratón en favor de los damnificados por el seísmo de Haití, supuestamente coordinada por el Ayuntamiento de Lerma y Cruz Roja. Pedía un donativo a cambio de un buen número de dorsales, en los que se publicitaria el negocio colaborador. Para ganarse la confianza del interlocutor, se servía de los nombres de otros negocios en los que ya había estado y de sus responsables. «Como si les conociese de toda la vida», explica una de las afectadas.
Él no fijaba el precio de su estafa. «Fue muy listo. Me puso encima de la barra las supuestas facturas de los establecimientos de la zona, con las cantidades que él decía habían aportado», mucho más elevadas de lo habitual. «¡Qué generosos están!, pensaba yo», reconoce esta hostelera, que tras conocer el fraude se explica la estrategia, con la que los estafados se rascaban el bolsillo hondamente, para no ser menos que el resto.
Así engatusó a varios lermeños, hasta que una de las víctimas se lo comentó a un concejal del Ayuntamiento y se destapó el engaño. Para entonces, el sospechoso estaba en un hotel de la Villa Ducal, donde intentaron retenerle y dar tiempo a la Guardia Civil a llegar. Sin embargo, para cuando se presentó la patrulla el embaucador había desaparecido, con los bolsillos bien llenos. «En unas 3 horas se pudo llevar 400 ó 500 euros como mínimo», calcula un afectado.
El que daba la cara era un joven español, de unos 38 años, moreno, repeinado y con buenas maneras. Fuentes municipales aseguran que tenía un cómplice, con el que viajaban en un taxi conducido por ellos mismos. A los estafados les hablaron de «gente de Salas, de Briviesca, de Miranda», por lo que temen que recalen en alguna de esas localidades y lo vuelvan a intentar.
Ojo también a internet
Resulta habitual que a la sombra de tragedias como la de Haití afloren aprovechados. Internet resulta el medio más rápido y también más anónimo para estafar, por lo que la organización de consumidores FACUA alerta ante la posible recepción de correos electrónicos en los que supuestas víctimas o falsos representantes de organizaciones humanitarias solicitan donaciones.
Se trata de otro tipo "phishing", con el que los delincuentes tratan de "pescar" dinero directamente, a través de transferencias bancarias o giros, o los datos privados y las contraseñas de tarjetas y cuentas bancarias. FACUA recomienda realizar las aportaciones a ONG e instituciones reconocidas, sin intermediarios, y verificar en sus páginas web u oficinas los número de cuenta. Si recibe un mensaje sospechoso, se puede denunciar a través de tudenuncia@facua.org o ante el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil (www.gdt.guardiacivil.es).