La Demarcación de Carreteras del Estado ha logrado adelantar la campaña de asfaltado de la N-I, que en circunstancias normales habría esperado al final del periodo más crudo del invierno. El surgimiento de enormes baches en la carretera nacional y los problemas de seguridad vial que generan ha provocado la adopción de medidas extraordinarias que se concretarán dentro de unos pocos días.
Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Burgos confirmaron ayer que el reasfaltado de la vía está programado para la próxima semana, aunque advierten que «dependerá en cualquier caso del tiempo».
Este periódico ya publicó el martes que el Ministerio de Fomento estudiaba fórmulas para acelerar las mejoras, por una parte habilitando un crédito extraordinario y por otra parte manteniendo conversaciones con las plantas de fabricación de aglomerado para intentar abrir alguna de ellas.
Los trabajos parecen haber dado sus frutos aunque la confirmación definitiva estará en manos de la climatología. Si vuelven las precipitaciones en forma de agua o nieve, o si las temperaturas son demasiado bajas, de poco servirá extender una nueva capa de firme porque quedaría en mal estado y los problemas de repetirían muy pronto. La decisión deberá tomarse casi sobre la marcha y pendientes de los meteoros. Según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología para las jornadas de lunes, martes y miércoles no se espera una alta probabilidad de lluvias pero sí heladas que podrían condicionar el reasfaltado.
La zona más afectada por el surgimiento de socavones es La Bureba y especialmente el tramo comprendido entre Monasterio de Rodilla y Santa María Ribarredonda, donde en las últimas semanas decenas de vehículos han sido víctimas de reventones.
La combinación de los efectos de las bajísimas temperaturas padecidas en diciembre y comienzos de enero, y la sal esparcida para evitar precisamente el hielo, así como el paso de cuchillas quitanieves, han sumado sus efectos para acabar dañando seriamente el pavimento en un grado llamativamente mayor que el de otras vías urbanas o interurbanas, donde también hay problemas pero son menores.