El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, escucha atentamente las explicaciones del comisario, Amador Griñó.
A unque parezca que lo tenemos muy visto, que es un espacio familiar, justo al lado de casa, el Camino de Santiago siempre sorprende. Los colores y los rostros son diferentes. Esta Ruta es una y son miles, tantas como personas la recorren y dejan entre sus piedras parte de lo que son y de los motivos que les han llevado a pasar por paisajes mil veces pisados. El Camino -ya se sabe- saca al poeta que todos llevamos dentro y los fotógrafos no iban a ser menos.
‘Ultreia e Suseia’ son las dos partes del saludo y grito de ánimo que parece que se intercambiaban los peregrinos, allá por el medievo, cuando se encontraban a la mitad del trayecto. También es el título de la exposición de fotografías con la que la Junta de Castilla y León -en colaboración con la Universidad de Burgos- ha querido poner en marcha el Año Jacobeo 2010. La muestra se inauguró ayer en el Centro de Arte de Caja de Burgos (CAB) con la presencia de los autores del centenar de imágenes que allí se exhiben.
Son los vallisoletanos Ángel Marcos, Concha Pérez y Eduardo Margareto y el brasileño Rodrigo Petrella, que juega un papel de contrapunto, porque, como explica el comisario de la muestra, Amador Griñó, «no solo somos como nos miramos a nosotros mismos sino como nos ven y nos miran los demás». Griñó dice que esta exposición pretende no solo mostrar la visión de los artistas sino también «incitar a las personas a que reflexionen sobre el Camino; que las que lo han hecho se reconozcan y las que no, que se animen a iniciarlo».
Los cuatro fotógrafos han elegido los puntos que han considerado más emblemáticos de la ruta a su paso por Castilla y León. Marcos «nos transmite esta singular poética donde la belleza y el concepto surgen por el contraste de los opuestos, y como el oxímoron, es capaz de hacernos percibir lo lleno del vacío y el estruendo del silencio», siempre en palabras de Griñó; Pérez «descubre un Camino inédito en el que luces y sombras se entretejen para configurar un relieve cuestionador desde las más legítimas herramientas de la experimentación visual» y los retratos de Margareto transmiten «alegría de vivir» y nos remiten a «unas existencias colmadas que participan de la doble felicidad de ese vivir dos veces que poseen los afortunados que gustan de su trabajo». Finalmente, «la alteridad de Rodrigo Petrella nos permite recuperar las imágenes de la monumentalidad del Camino y romper la indiferencia que produce la cotidianidad de lo bello».
Quienes deseen conocer las obras que han provocado tan intensas reflexiones pueden hacerlo en el CAB hasta el próximo 20 de enero.