El artista italiano Tv Boy lleva toda la semana trabajando en el mural.
Completamente alejado de la cultura del hip hop con la que tradicionalmente se asocia el grafitti, Tv Boy busca sus referentes en el cómic tradicional, el manga y la televisión. Lo que el artista italiano firma no es un grafiti -o lo que habitualmente se asocia a ese término-, sino más bien el tipo de pintura mural que hacía Diego Rivera o, si prefieren, el movimiento actual denominado ‘arte urbano’.
Con esas premisas, Tv Boy trabaja estos días en el mural Paraíso, una de las intervenciones artísticas en la calle programadas para celebrar el veinticinco aniversario de la declaración de la Catedral como Patrimonio de la Humanidad.
Realizado con spray (en eso coincide con el grafiti) y pintura acrílica, el italiano ha ido improvisando sobre la marcha su particular paraíso creativo: «Es muy aburrido para un artista copiar un boceto porque ya sabes cuál es el resultado final. A mí me gusta improvisar, para luego pasármelo bien mientras trabajo. Picasso decía que si ya sabes cómo va a acabar, para qué lo pintas. Tiene que ser un descubrimiento; te tiene que sorprender a ti mismo».
Así que, teniendo como referencia el contenido espiritual, e incluso religioso, de la efeméride, Tv Boy se ha dejado llevar sumando a la imagen central el patrimonio artístico que ha conocido en su corta estancia en la ciudad. El resultado es un Cristo estilizado, joven y divertido, que recuerda a los cómics y se aleja del sufrimiento con el que asociamos al crucificado. Y para que los ciudadanos se identifiquen con la pintura -que ya forma parte de la zona sur, concretamente de la calle Madrid-, lo ha rebautizado como el Cristo de Burgos, rodeándolo de símbolos que tienen que ver con lo nuestro, como la concha del Camino de Santiago, el viento y el frío, el mar por el que surcó la imagen de la capilla de la Catedral, el cofre del Cid o el veinticinco aniversario de la declaración de la Unesco.
Con un tamaño de unos veinte metros de largo por ocho de alto, es el mural más grande al que se ha tenido que enfrentar. Desapercibido ya les digo yo que no pasa: «Me gusta que me pregunten mientras trabajo porque eso significa que la gente reacciona».