Después de residir, estudiar y trabajar en Stuttgart (Alemania) durante los últimos siete años, Alberto Hortigüela (Burgos, 1969) ha decidido regresar a España para, desde aquí, continuar con su trabajo en la música contemporánea. Unos meses después de ser premiado en el Concurso de Composición "ad libitum" de Stuttgart, el músico apenas tiene tiempo para el asueto. En una de esas escapadas a Burgos -actualmente reside en Madrid- nos cuenta los proyectos en los que anda trabajando y en las particularidades de sus composiciones.
Con una treintena de obras a sus espaldas, la mayoría de ellas estrenadas, las señas de identidad de Alberto Hortigüela las resume aludiendo a dos de sus principales referentes: «Uno es Helmut Lachenmann, un músico que revolucionó el mundo de la composición en los años 60. Lo suyo era, tal y como lo denominó, la música concreta-instrumental (a partir de la Música Concreta, de Pierre Schaeffer, que consiste en poder generar música con cualquier cosa, no solo con instrumentos). Lachenmann lo que hizo fue utilizar toda la gama de ruidos que pueden generar los instrumentos como objetos. Y mi otro gran referente es Luigi Nono, que fue su profesor».
Dentro de ese concepto de música contermporánea, Hortigüela se considera algo «menos radical» a la hora de elegir el material. «Mi estilo sería más clásico en cuanto a la composición, pero haciendo hincapié en el hilo argumental, en el desarrollo de la composición dentro de la obra. En ese sentido sí que busco hacer una música que cuente una historia; digamos que es una música narrativa», explica.
A partir de ahí, el que fuera director de la Coral de Cámara Vadillos y alumno de Alejandro Yagüe, trabaja inspirándose en textos de Proust, de Beckett, en la música de tradición oral, en audiovisuales... y aquellos aspectos que requiera la obra que se le solicita, que es como habitualmente compone. «Yo creo que hay que trabajar por encargo. No se puede estar haciendo obras gratis sobre todo para instituciones que tienen dinero para costearlo. Otra cosa es que alguna agrupación que no se lo pueda permitir te lo pida, y tú ya valoras si lo haces o no. Esto, por ejemplo, en Alemania es mucho más serio. Las instituciones tienen el dinero o lo buscan y cuando hacen un encargo procuran hacerlo de verdad. Porque una composición requiere mucho trabajo. Hacer una partitura, a todos los niveles, supone un gran esfuerzo. No solo creativo, sino también de escritura de esa partitura».
Pero para que eso ocurra, para que las instituciones soliciten composiciones contemporáneas, es necesario una cultura, una rutina musical, un ambiente de música que, a juicio de Hortigüela, no existe aún ni en Burgos ni en España.
El trabajo diario
Entre los proyectos más inmediatos, el compositor burgalés anda preparando una obra para ensemble como encargo de la radio SWR del sudeoeste de Alemania. Se trata de una obra que se estrenará en el festival Eclat de música contemporánea de Stutgart. Por otro lado,
ultima la composición de la música para el vídeo Über del videoartista japonés Yukihiro Taguchi, para lo que ya tiene cerrados conciertos en Japón y Corea. Y, por último, trabaja en una composición para ensemble vocal-instrumental que interpretará el grupo Klangforum Heidelberg dentro del proyecto Netzwerk Madrigal (Red Madrigal).
En España, y más concretamente en Burgos, Alberto Hortigüela prepara una obra para veinte voces que quiere estrenar el Coro Interludio. En esta obra, titulada Comentario, el compositor ha trabajado con el espacio, pensando en su interpretación en el vestíbulo de la Casa del Cordón.