Diario de Burgos
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La estela de la música

I.L.H. / Burgos - jueves, 27 de agosto de 2009
María del Ángel Quesada, hija del maestro Quesada, acerca en su centenario la faceta más personal del fundador del conservatorio

No le gustaba escuchar discos; decía que era "música enlatada". Lo que realmente le llenaba era componer, y eso es lo que hizo toda su vida aunque, como tenía que alimentar a seis hijos, lo compaginó con la enseñanza», resume María del Ángel Quesada. Hija y nieta de músicos, creció rodeada de pianos, partituras, compositores y coralistas. Pianista ella también, los recuerdos que tiene de su padre, el maestro Quesada, están inevitablemente unidos a la faceta profesional de su progenitor.

Maestro de músicos como Carmelo Alonso Bernaola, Rafael Frühbeck, Alejandro Yagüe, Miguel Ángel Palacios, Javier Zárate, Pedro Luis Domingo, Carlos Martínez y Ana María Menchaca, entre otros muchos, el fundador y director del Conservatorio Municipal Antonio de Cabezón y director del Orfeón Burgalés tenía un carácter pasional e impetuoso para la música: «Cuando componía se abstraía del mundo y había que recordarle que era la hora de comer. Bastante solitario, nada más levantarse se metía en el estudio y le llevábamos allí el desayuno. Ordenado, idealista y muy perfeccionista, lo llevaba todo apuntado y siempre hacía las correcciones con un lápiz o un boli rojo. Luego, a la hora de tocar, como le aburría lo sencillo -pero que no le quedaba más remedio que interpretar en las clases-, enseguida empezaba a improvisar». Generoso con sus conocimientos, que siempre alargaba durante sus clases, el maestro tenía a Bach como su referente.

Aunque no se ha publicado ni biografía ni catálogo de las obras de Ángel-Juan Quesada (1909-1988), su hija es capaz de repasar mentalmente buena parte de sus piezas. De su juventud María del Ángel destaca Meditación, una pieza que ha sido instrumentada por Pedro María de la Iglesia.

Otra de sus favoritas es Ansiedad... Obsesión, estrenada en 1985. Emocionada recuerda que aquella obra la compuso cuando ya estaba enfermo y no salía de casa. Es la última que creó y la última que estrenó, tres años antes de su muerte. Esta obra, una de las más conocidas del compositor burgalés, fue elegida el martes por Sophia Hase y Eduardo Ponce para interpretarla dentro de la Semana de Música Antonio de Cabezón que este año rinde homenaje a Quesada y a Federico Olmeda.

Pero la que más le gusta a la mayor de los seis hijos de Ángel-Juan Quesada es El Vals de medianoche, «quizá porque es como él, vital y vehemente».

Como pianista y profesora de música, María del Ángel ha interpretado éstas y otras muchas piezas compuestas por su padre, pero aún queda mucho trabajo por hacer en la difusión de las obras del maestro. «No sé, quizá tuvo más reconocimiento en Francia, donde le otorgaron la Orden Francesa de las Artes y las Letras, en 1958, por su labor en los cursos Mérimée de Sebastián», reconoce.

Aunque este año con el centenario también han interpretado piezas suyas el Orfeón Burgalés y el Coral Canticorum, María del Ángel sugiere la posibilidad de que las toquen la Orquesta Sinfónica de Burgos: «Es el mejor homenaje que podemos hacerle».

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