El hospital de Fuente Bermeja acoge el Centro de Rehabilitación Psicosocial (CRPS), cuya función principal es la de desarrollar terapias y programas para personas con enfermedades psiquiátricas que tienen problemas de desarrollo social.
Los pacientes de esta unidad de rehabilitación padecen un trastorno mental grave (TMG), es decir, patologías del tipo esquizofrenia, trastorno bipolar, depresiones recurrentes o trastorno de personalidad, entre otras.
Para asistir a este centro, el enfermo ha tenido que ser derivado del Hospital de Día, de los equipos de salud mental o de la Unidad de Rehabilitación Hospitalaria de Fuente Bermeja.
Otro de los requisitos imprescindibles para poder acudir a las terapias del centro es que estas personas tienen que haber estado más de dos años padeciendo la enfermedad y haber dado muestras de tener dificultades en su desarrollo psicosocial. Por ello, este dispositivo les prepara para su integración en la sociedad, así como a recuperar el máximo grado de su autonomía.
Actualmente, el Centro de Rehabilitación Psicosocial atiende a 30 pacientes y la duración del proceso terapéutico varía en cada uno de ellos. Mercedes Chico, psicóloga del CRPS, aclaró que «no se puede generalizar ya que depende de las características de cada paciente y de su familia. No obstante, oscila entre los 6 meses y los 2 años».
Todo tratamiento requiere su tiempo y su técnica, siendo el paso más difícil «el enganche de los pacientes al dispositivo, que se den cuenta de lo interesante que puede ser para su recuperación acudir al CRPS».
Para lograr esa unión entre ambas partes, «necesitamos conectar con sus objetivos y motivaciones», explicaron Juan Manuel Ruiz y Beatriz Soro, trabajador social y terapeuta ocupacional del centro. Pero esa conexión entre profesionales y pacientes no es suficiente. Y es que los trabajadores del CRPS criticaron la mala ubicación del mismo ya que «al estar alejado de una zona bien comunicada de la ciudad, algunos usuarios han tenido que dejar la terapia», declararon Juan Manuel y Beatriz. «Por aquí solo pasa la línea del autobús que va a Villalonquéjar y tiene muy poca frecuencia», añadieron. Y es que los usuarios tienen que acudir todas las mañanas de lunes a viernes.
Tratamiento personal
En el Centro de Rehabilitación se imparten de forma individualizada distintos programas y talleres que van dirigidos a mejorar diferentes áreas de la vida cotidiana. Entre ellas, habilidades que les enseñan a afrontar el estrés y a concienciarse de la enfermedad. También reciben cursos de ocio y tiempo libre e integración social y laboral. Asimismo, se desarrollan programas de asesoramiento familiar, tanto individualizados como grupales.
Un aspecto que no descuidan es el trabajo en aquellos aspectos sociales en los que los enfermos tienen más dificultades. «Si un usuario es introvertido, se hará más hincapié con él durante las terapias grupales en las que tengan que interactuar», detallaron.