Beatriz García, gerente de Aluminios Tizona, se emocionó ayer hasta las lágrimas al agradecer el galardón que la Junta de Castilla y León le concedía. No era para menos: el jurado del premio Mujer en la Empresa valoró, entre más de 60 candidaturas, el relevo generacional producido en esta empresa familiar por el que la gestión se quedó en manos femeninas tras el fallecimiento en 2003 de su fundador, Pedro García, a quien su hija dedicó el reconocimiento.
Ella, al igual que las otras tres premiadas, destacó que no hay descanso para conseguir la plena la igualdad entre mujeres y hombres y que ésta solo se conseguirá gracias al esfuerzo diario. Todas ellas predican con este ejemplo. En Aluminios Tizona no es que los tres puestos directivos estén ocupados por mujeres sino que también están representadas en los departamentos administrativo, financiero, comercial y de producción; han reducido la jornada a una trabajadora para que pueda cuidar de sus hijos y contrataron a una mujer en su séptimo mes de embarazo.
La placa la recogió Beatriz García de manos del alcalde, Juan Carlos Aparicio. Y como este galardón lleva añadido a los 6.000 euros con los que está dotado otros 3.000 para la ONG que elija la empresa distinguida, Charo Corbacho, presidenta de la Unidad Territorial de Castilla y León de Amnistía Internacional, se acercó a recoger el cheque correspondiente.
La otra empresa burgalesa premiada, Comepa Sociedad Cooperativa, de Melgar de Fernamental, también eligió a Amnistía Internacional para hacer su donativo. Dedicada a la fabricación de ropa de trabajo, desde el comienzo su plantilla ha sido enteramente femenina y el cien por cien del capital pertenece a mujeres. En su día a día también han apostado por la conciliación amoldando el horario de trabajo al escolar y aplicando la jornada continua en vacaciones para poder tener las tardes libres y ocuparse de sus hijos. Begoña Millán recogió la placa en nombre de sus compañeras y de manos del presidente de la Diputación, Vicente Orden.
Las otras dos empresas distinguidas fueron la salmantina Porsiete, por su labor en un sector laboral con baja representación femenina. Se dedica a la recogida, transporte y almacenamiento de aceite vegetal usado y de los cuatro socios, tres son mujeres. La directora general de la Mujer, Alicia García, le entregó la mención a su presidenta, Pilar Rodríguez, y sus 3.000 euros fueron para el comité local de Unicef en Salamanca.
Finalmente, la directora del periódico Heraldo de Soria, Silvia Garrote, recogió el premio que reconoce la incorporación de mujeres a cargos directivos. Y es que en este rotativo, de 11 cargos directivos, 7 están ocupados por féminas, algo prácticamente inverosímil en el mundo de la prensa. El consejero de Familia, César Antón, le entregó la placa conmemorativa.