Un momento de la deliberación del jurado, reunido en las dependencias del Teatro Principal.
Arriesgado, interesante, novedoso, atrevido, meditado... son algunos de los adjetivos pronunciados por los miembros del jurado a la hora de valorar el poemario Pequeños círculos, de Alberto Santamaría, ganador del XXV Premio de Poesía Ciudad de Burgos.
Después de más de dos horas de deliberación, el jurado presidido por Jaime Siles y del que formaban parte Antonio L. Bouza, Eduardo Moga, Anabel de las Heras y Agustín Fernández Mallo, eligió el trabajo del poeta cántabro por plantear una nueva percepción de lo minúsculo y hacerlo con una poética que se aleja de la tradicional.
La obra, seleccionada entre los 235 poemarios presentados, reúne poemas en prosa y en verso. En palabras del poeta y crítico Jaime Siles se trata de un libro con poemas «muy interesantes, muy arriesgados algunos y con una gran apuesta por abrir las líneas de la poesía»: «La poética de este autor no es solemne, majestuosa o trivial, sino que reivindica el valor de lo minúsculo, tratando de encontrar en la prosa de todos los días una visión nueva. Y esa visión nueva se obtiene con un análisis y trabajo minucioso de la percepción, la observación y del lenguaje».
Esa contemplación de lo pequeño, de lo cotidiano y lo aparentemente insignificante era refrendada por el poeta y editor Eduardo Moga, quien también hacía hincapié en su forma de expresarlo: «Con un lenguaje que pretende despoetizar, pretende decapar el poema de todas sus adherencias tradicionales y de todos sus flujos previsibles. A través de un lenguaje muy meditado y depurado, plantea una nueva percepción de lo minúsculo».
Anabel de las Heras, por su parte, destacaba el carácter «plástico» del poemario y lo definía como «novedoso, diferente y atrevido».
Igualmente se mostraron unánimes en la elección de un libro que apuesta por las nuevas formas de expresión: «Creo que Pequeños círculos -afirmaba el presidente del jurado- mantiene la línea de exigencia y rigor que caracteriza a este premio que está considerado como el de la vanguardia española, al que los jóvenes y no tan jóvenes vanguardistas desean presentarse».