A maneció el día del libro y de Castilla y León como lleva haciéndolo toda la semana en la ciudad: lloviendo de forma intermitente. Unas enorme nubes grisáceas y plomizas dejaban caer de tanto en tanto un agua que, por ser ya vieja conocida, no impidió el movimiento ciudadano en las calles. La oferta no estaba mal. Los soportales de la Plaza Mayor acogían media docena de puestos en los que comprar novedades, libros de viejo o infantiles con un descuento del 10% y había también espectáculos.
El juego del ángel, la esperadísima novela del catalán Carlos Ruiz Zafón y La ciudad de plata, el relato en el que Óscar Esquivias pasea sus recuerdos por Burgos fueron los más solicitados. La cercanía del 2 de mayo y la celebración del segundo centenario del inicio de la Guerra de la Independencia hicieron que la novela reportaje de Arturo Pérez-Reverte, Un día de cólera sobre cómo el pueblo de Madrid se levantó ante el invasor y lo que le pasó, fuera también una de las obras más solicitadas. Como El niño con el pijama de rayas, de John Boyn, que no deja de estar en el candelero; las variopintas aventuras del ratón-periodista Jerónimo Stilton y su hermana, Tea, para la tropa más joven, o los cuentos que se transforman en castillos de princesas o en hospitales que curan a osos de peluche, con destino al público infantil.
En uno de los puestos se podía admirar -y se hacía con ganas- la obra La Catedral de Burgos. Ocho siglos de Historia y Arte, editada por Diario de Burgos, una de las más completas que hasta el momento se han publicado sobre la joya gótica. La Catedral... incluye casi 500 fotografías llevadas a cabo por el equipo de este periódico, que eran consultadas con admiración por los paseantes.
Del centro de la Plaza Mayor, de repente, surgía un aviso por megafonía. Iba a empezar el espectáculo de la Escuela de Teatro sobre la invasión francesa de 1808. Las actrices y los actores, ataviados de soldados gabachos y de populacho español recrearon con soltura los momentos más duros de aquel levantamiento. Tanta pasión le pusieron que el público de menos edad abría los ojos como platos cuando veía a los franchutes apuntar y disparar sus mosquetones contra las mozas madrileñas. La lluvia, hay que decirlo. respetó la representación.
Hubo para todos. Porque también se hizo una representación escenificada del libro juvenil de fantasía La puerta oscura, del autor aragonés David Lozano, a cargo de la editorial S.M.