Diario de Burgos
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"Un último temblor", la poesía más visual de Alberto Herrero

J. SAIZ / BURGOS - viernes, 7 de noviembre de 2003
El primer libro publicado por este autor contiene poemas que datan de hace 16 años, pero también incluye sus versos más recientes, con el amor como «motor del mundo»

Abogado no ejerciente, amigo de las tertulias entre íntimos, no en vano en la presentación de su libro reza que es «licenciado en Ciencias Ocultas por la Universidad Libre de Palazuelos de Muñó», ex empresario textil, profesor de técnicas para buscar empleo, ex secretario del Ayuntamiento de Canicosa de la Sierra, periodista ocasional, ganador de los premios de relatos convocados en su día por el café La Cábala y café Mármedi, entre otros galardones, colaborador habitual en revistas ya extintas como "El Lucernario" o "Calamar", Alberto Herrero (Burgos, 1953) atesora un currículo poco común, aunque en la actualidad se encuentra en paro.

Inquieto, curioso pero discreto, modesto, lector empedernido -su biblioteca particular cuenta con más de 4.000 volúmenes- y observador de las emociones humanas, este autor debuta ahora, cumplidos los 50 años, en el mundo de la edición con un libro de poemas titulado "Un último temblor", obra publicada por la prestigiosa editorial Devenir que dirige Juan Pastor y prologada por Tino Barriuso.

Estructurado en tres partes, en la primera, que es también de la que más satisfecho se encuentra, Herrero realiza «una meditación sobre el tiempo que puede llegar» y como muestra de ello, el poema "Tartago (I)":

Al

tic tac

monocorde

del reloj del chaleco

de tu difunto

abuelo

que

orgulloso

ahora cuelgas

del tuyo

tampoco

podrás

robarle

un segundo

de más

La segunda parte incluye poemas muy cortos «que forman una historia desde el inicio hasta el final; podría entenderse como una narración. Es una historia de amor desde el apasionamiento inicial hasta que te vas dando cuenta de que el asunto está condenando a naufragar. Hay mala leche, desencanto y mucha melancolía».

A esta parte corresponde el poema titulado "Plegaria":

Ojalá que tras el lento

ofertorio

de nuestros cuerpos

ovillados

el

súbito

receso del placer

vaya

a depositarnos

sobre la misma playa

Los poemas que cierran el libro son considerados por Herrero una suerte de «lunario sentimental» que concluye con los elocuentes versos de "Era bastante":

Era calor simple calor

y una alegría

de mujer

lo que buscaste

Alegría y calor

-y era bastante-

Llegados a este punto y una vez «destripado» el libro, Alberto Herrero, mal vendedor de sí mismo, afirma que "Un último temblor" es una obra «fácil de leer que resiste el paso del tiempo» -algunos de los poemas fueron escritos hace 16 años aunque también incluye otros de reciente elaboración-. «Huyo de la prepotencia porque no soy un erudito, aunque tengo 50 años y algo he leído», sentencia el autor.

La Luz, la luna, el amor. La métrica, el estilo y, sobre todo, las continuas alusiones a la luz, al influjo de la luna en la naturaleza y en las personas, a la noche, al mar y al paso del tiempo no relegan a un segundo plano el verdadero fundamento de su poesía: el amor y el desamor, la pasión y el desencanto.

«He intentado buscar una forma a los poemas de este libro pero no por ello les he privado de un contenido y de una cierta pureza», afirma Herrero para añadir que además de los temas abordados ofrece al lector una obra muy visual, casi como una pintura -su vocación frustrada- con el amor como eterno protagonista porque -matiza- «el amor es el motor de todo aunque también encierra el gran pecado del siglo XX, que no es otro que haber situado el amor por encima de la dignidad».

Pound, Beckett, Gamoneda. A la hora de señalar a sus «maestros», este autor cita a Ezra Pound, Williams, Samuel Beckett, Juan Ramón Jiménez, Lorca, los expresionistas alemanes como Celan. De la poesía actual se queda con Gamoneda y, en el ámbito local, con Eliseo González, sin desmerecer la poesía de Ricardo Ruiz o Pedro Olaya, entre otros, lo que prueba que realmente nos encontramos ante un escritor versado, leído -confiesa que cada año termina una media de 100 libros de historia, ensayo y mucha novela extranjera- y acostumbrado a la reflexión sosegada pero sin caer en la exclusión o el rechazo de asunto alguno que preocupe, como siempre ha sido, al hombre de hoy, de ayer y del mañana .

«Mi poesía es visual pero a su vez mantiene una correlación importante entre el significante y el significado, algo que hecho de menos en muchos poetas de hoy, que se preocupan tanto por la limpieza de sus versos que al final se nota que les falta sangre, les falta vida, y no trato de compararme con nada ni con nadie porque ante todo me considero un modesto poeta de provincias. No obstante, creo que "Un último temblor" es un libro que se lee en 20 minutos, que contiene poesía relajante y que puede procurar al lector un rato de serenidad muy apropiado para los tiempos que corren», asegura Alberto Herrero.

Este autor, que reitera que «la poesía es inspiración en estado puro y la prosa no», asegura que «la poesía está en todas partes, hasta en el basura de un callejón, pero no se puede dar a la gente gato por liebre y no todo vale».

Este libro será presentado el próximo día 29 en la sala Polisón del Teatro Principal, aunque ya se encuentra a la venta.

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