El ámbar encontrado en El Soplao contiene insectos del Cretácico Inferior.
Unos 110 millones de años llevan atrapados en el ámbar los insectos encontrados en el entorno de la cueva de El Soplao, cerca de la localidad cántabra de Rábago, y lo hacen en un estado de conservación excepcional, como si por ellos el tiempo no hubiera pasado.
El hallazgo se produjo gracias a un equipo de investigadores del Instituto Geológico y Minero de España que quedaron sorprendidos al comprobar que el yacimiento de resina fósil con insectos pertenecía al Cretácico, el tercer y último período de la Era Mesozoica.
Estos pequeños animales quedaron apresados en el ámbar en una época en la que Cantabria se encontraba inundada por el mar y por amplios estuarios y lagunas costeras bordeadas por inmensos bosques de coníferas, que exudaron la resina que terminó generando este yacimiento, probablemente uno de los más importantes de Europa o incluso del mundo.
Lo excepcional de este descubrimiento es, según sus autores, que presenta una acumulación de masas de ámbar extraordinario, lo que se une a que son muy escasos los yacimientos de este período que existen en el mundo.
Además de pequeñas avispas, moscas, chinches, arañas, cucarachas y mosquitos chupadores de sangre que se alimentaban picando a los dinosaurios, la resina de El Soplao encierra una tela de araña diferente a la que ya se había descrito en un yacimiento de Teruel y que despertó un gran interés entre los científicos. Y no solo vida animal, este tesoro de la naturaleza también contiene restos fósiles de coníferas y el fragmento de ámbar azul más antiguo que se ha datado hasta el momento.
cambio climático. El yacimiento, que permitirá profundizar en los ecosistemas de la era de los dinosaurios a varias generaciones de paleontólogos, ha aflorado durante las obras de la carretera de acceso a la cueva de El Soplao, de la que dista tres kilómetros, y es el primer logro de los trabajos que se están haciendo en la zona.
Gracias a esta joya será posible conocer algo más sobre el cambio climático, porque hace 110 millones de años esta región del planeta contaba con un clima subtropical muy caluroso, la atmósfera era mucho más rica en CO2 que la actual y por lo tanto, el efecto invernadero era muy acusado.
El yacimiento de El Soplao está además muy bien datado, algo que no ocurre con otros de la misma era, como los del Líbano. En España existen más depósitos de estas características, pero son pocos los que contienen ámbar en grandes cantidades, y en solo dos esta sustancia encierra insectos. Tras los buenos resultados obtenidos, se espera ahora una excavación intensiva de la que probablemente salgan nuevas sorpresas, porque los restos fósiles que guarda son tan abundantes que permitirán seguir investigando durante décadas e incluso durante generaciones.