Diario de Burgos
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miércoles, 23 de mayo de 2012
Ribera
Aranda / Fiestas de la Virgen de las Viñas

Funky gitano

J. C. O. / Aranda - martes, 13 de septiembre de 2011

Rosario Flores cautivó con su música y su baile a unas 10.000 personas en el campo de fútbol de la Virgen de las Viñas

El primero de los grandes conciertos gratuitos de las fiestas arandinas no defraudó y alrededor de 10.000 personas -8.000 según fuentes policiales- se dieron cita en el campo de fútbol de la Virgen de las Viñas al reclamo de Rosario Flores, la hija menor de Lola Flores y Antonio González, el Pescadilla. Un variadísimo auditorio entre el que destacaba una amplísima representación de la numerosa y prolífica colonia calé arandina.

La cantante y actriz dejó patente desde el primer momento por qué se considera una «gitana negra de los pies a las cabeza» en una memorable actuación en la que combinó los ritmos negroides y sonidos eléctricos, con otros de corte más flamenco como la rumba, o los sones caribeños y canciones de corte más intimista, con la que el público disfrutó a lo grande plenamente entregado.

Rosario demostró sobre las tablas que es una artista con mayúsculas y un auténtico animal escénico que con un inusual poderío no paró de cantar y bailar, con su peculiar y racial estilo, ni un momento a lo largo de los 90 minutos por los que se prolongó el impresionante espectáculo.

La pequeña de los González Flores ofreció un vibrante e intenso concierto en el que mezcló alguno de los temas de siempre, con los de su último trabajo discográfico Raskatriski. Precisamente abrió el repertorio con la canción de este último CD Gipsy Funky (gitana funky), una declaración de principios en la que se pregunta «¿quién dice quye las Flores no saben cantar Funky?», para continuar con la conocidísima De Ley y, tras intercalar la nueva Agüita del río, compuesta conra el cáncer de mama, afrontar la marchosa Al son del tambor, rumba dedicada a su padre el Pescaílla.

Sorpresa local

A lo largo de la noche fue desgranando temas como Algo contigo, Te quiero, te quiero, Agua y sal, Mi son, Estoy cambiando o Yo quiero vivir todo intercalando piezas más intimistas con otras más bailables. Una de las sorpresas de la noche llegó con el blues Quiero cantar, en el que cedió parte del protagonista a la espectacular cantante que le hace los coros, Maite Pizarro, desvelando que su familia es de Aranda.

El punto culmen y emotivo del concierto llegó con No dudaría, himno contra la guerra y la violencia compuesto por su hermano, el desaparecido Antonio Flores que fue coreado por la entregada multitud y tras el que se retiró a camerinos. Al público le supo a poco y pidió que Rosario y sus músicos volvieran al escenario remantando el concierto con Lucía y la apoteósica Queremos marcha.

Si bien Rosario aseguró que no se iba a dejar ninguna de sus canciones más populares en el tintero, en la hora y media de actuación se echaron de menos grandes hits como Sabor, sabor, Qué bonito o Mi gato, algunos de los cuales seguramente hubiera caído si el público hubiera insistido mínimamente en que hubiera vuelto a escenario para afrontar una segunda tanda de bises.

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