Dos mujeres, M.L.A.D., de 53 años de edad y C.P.P., de 43, resultaron heridas ayer en la capital ribereña, ambas de carácter grave, tras ser alcanzadas por un rayo cuando paseaban a primera hora de la tarde por el camino que une Cantaburros con La Calabaza.
El siniestro tuvo lugar poco antes de las 17:30 horas. En ese momento, las dos heridas, acompañadas por una tercera mujer y sus perros, caminaban por el entorno de la Fuente de San Pedro, en una senda sin asfaltar que discurre paralela al cauce del río Arandilla. Todo apunta a que en ese momento, les sorprendió un aguacero acompañado de fuerte aparato eléctrico que, en apenas unos minutos, se formó y descargó en la capital ribereña. Según algunas fuentes presenciales, debido a lo imprevisto del fenómeno meteorológico, habrían ido a guarecerse bajo unos árboles existentes en el margen del camino, siendo en ese momento afectadas por la importante descarga eléctrica de uno de los rayos que cayó en el lugar.
Avisados la Policía Local y los servicios de emergencias 112, hasta allí se desplazaron de forma inmediata una patrulla del cuerpo municipal, una ambulancia de soporte vital básico y una UVI móvil. Asimismo, también acudió una dotación de bomberos como apoyo a los servicios sanitarios en prevención de que pudiera quedar activa alguna carga eléctrica.
En el lugar de los hechos recibieron las primeras asistencias las dos mujeres, una de las cuales se encontraba inconsciente mientras la segunda, según atestigua una persona, aún hablaba. Trasladadas al Hospital de los Santos Reyes, fueron atendidas de las quemaduras producidas por la descarga, presentando en ambos casos señal de entrada y de salida de la sacudida.
Al cierre de esta edición, C.P.P. permanecía ingresada en el centro sanitario arandino a causa de las quemaduras provocadas por el rayo. Por su parte, M.L.A.D. había sido trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos del Complejo Hospitalario de Burgos aquejada también de quemaduras de pronóstico grave aunque, en este caso, presentaba también afectación cardiaca, por lo que se optó por derivarla al hospital burgalés. En cualquier caso, señalaron fuentes médicas, no se temía por la vida de ninguna de las dos mujeres.