Baudilio Fernández Mardomingo (drcha.) en los primeros instantes de la clausura de las jornadas técnicas.
El director general de Producción Agropecuaria de la Junta, Baudilio Fernández Mardomingo, expresó su postura contraria a la ampliación del territorio acogido a la Indicación Geográfica Protegida del Lechazo de Castilla y León. En su opinión, la IGP se creó en base a unos parámetros y, fuera de ellos, no tiene sentido esta marca de calidad. «¿Por qué decimos que nuestro lechazo es diferente? Porque las ovejas se crían en determinados lugares, que están a una determinada altitud, con un determinado clima y unos determinados suelos. Si ampliáramos a territorios que no tuvieran esas características, no tendría ningún sentido la indicación geográfica protegida», aseguró.
Fernández Mardomingo apuntó que, desde el punto de vista técnico y administrativo, romper la limitación geográfica que conlleva una IGP es difícil. En cuanto a los motivos que esgrimen desde el sector productor de lechazo adscritos a esta marca de calidad, el director general de Producción Agropecuaria aseguró que los avances en la comercialización se pueden lograr sin necesidad de ampliar el territorio adscrito a la IGP. «En el territorio de la IGP tenemos el suficiente número de cabezas para crecer enormemente comercializando muchísimos más lechazos sin necesidad de ampliar el territorio», explicó.
Estas reflexiones las ofreció tras la clausura de las VII Jornadas Técnicas de Viticultura y Enología, organizadas por Cecoga en la capital ribereña, en la que resaltó la importancia de la formación en el sector agrícola. «Lo más destacable de la Ribera del Duero es que los viticultores, en su práctica totalidad, están perfectamente preparados, hay un nivel de profesionalidad mayor que, prácticamente, las otras actividades agrícolas que hay en Castilla y León», aventuró Fernández Mardomingo.
Una de las ponencias desarrolladas en la última jornada de esta cita bianual versó sobre las estaciones de aviso de la Junta y la utilidad de los datos que aporta. «Las estaciones de avisos tratan de predecir, mediante modelos matemáticos, la aparición de determinadas enfermedades y los avisos que mandamos le orientan al viticultor sobre cuando debe tratar sobre una enfermedad y en lugar de hacer tratamientos sistemático, hacerlos realmente cuando se necesitan», resumió el director general que, además, destacó las ventajas que tiene el uso de esta información. «Con eso conseguimos contribuir al uso restringido de productos fitosanitarios y a la competitividad de la explotación, haciendo gastar el dinero en tratamiento solamente cuando es necesario y no de forma sistemática», concluyó.
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