Se acabó lo de sufrir en silencio las almorranas. El cirujano Bashar Salim ha importado a la capital ribereña un novedoso tratamiento quirúrgico de la patología hemorroidal de mínima invasión y atraumático que supone una auténtica revolución en las intervenciones para afrontar los síntomas frecuentes de esta patología: el sangrado y el prolapso (salida permanente de la mucosa intestinal).
La técnica, de patente italiana, comenzó a aplicarla el pasado 17 de febrero en el Hospital de los Santos Reyes con carácter pionero en Castilla y León y a partir de ahora la ofrece también a nivel privado en el Centro Policlínico Aranda, que se ha convertido en el primer centro de referencia para toda la zona norte del país.
Según ha explicado el doctor Salim, se trata de corregir el hiperflujo arterial, causa principal del sangrado y del hinchamiento del plexo hemorroidal mediante la "desarterialización": detección y ligadura selectiva de las seis ramas terminales de la arteria rectal superior, guiada por doppler- emisión de ultrasonidos-. Asimismo, se trata el prolapso hemorroidal mediante la mucopexia, que consiste en la reposición de los cojinetes hemorroidales en su lugar anatómico original «respetando la anatomía y la fisiología mediante sutura continua (plicatura) del prolapso muco-hemorroidal».
Alrededor de un 40% de la población padece hemorroides pero según el doctor Salim hasta ahora sólo se operaba en torno a un 10% debido a que la intervención era muy dolorosa «se reproducía hasta dos y tres semanas y no se quitaba ni con dos ni con tres analgésicos» y a que la baja se prolongaba por espacio de un mes «con lo que muchos autónomos no se lo podían permitir».
Sin embargo, el innovador tratamiento, que consiste en una intervención de 40 minutos con anestesia epidural, conlleva como ventajas para el paciente que es una cirugía mínimamente invasiva, que no requiere hospitalización, elimina el dolor del postoperatorio «que desaparece -indica Salim- con dos comprimidos de Gelocatil», y permite una incorporación inmediata a la actividad normal del paciente «en apenas 24 horas».
Asimismo, el doctor apunta como beneficios que no deforma el canal anal y que es imposible una recidiva o reaparición de la enfermedad algún tiempo después de padecida, algo bastante frecuente con las técnicas habituales.