La cata estuvo compuesta por diez vinos con sus respectivos platos maridados y tuvo música en directo.
La solidaridad con los habitantes de las zonas más azotadas por el terremoto de Haití está calando en todos los sectores de la sociedad, y el bodeguero y gastronómico no iban a ser menos. Buena prueba de ello fueron las 110 personas que se reunieron ayer en la bodega Condado de Haza para catar una decena de vinos, a la salud de la Fundación Bonal de las Hermanas de Santa Ana, que están realizando una gran labor en el lugar de la tragedia.
La iniciativa surgió durante la misa que se celebró en la ermita de Pesquera de Duero, el 20 de enero, promovida por la Cofradía de los Vinos y las Viandas de Castilla y León. El presidente de los sumilleres de Valladolid, Juan José Arejos, hizo un llamamiento para «que todos nos rascásemos un poco más el bolsillo», sacando más de 500 euros entre el medio centenar de asistentes.
Viendo el resultado, Alejandro Fernández, patriarca de las bodegas Condado de Haza, y su familia se volcaron en la sugerencia de hacer algo más. Ellos pusieron su bodega en la localidad burgalesa de Roa de Duero y sus caldos, mientras que los sumilleres buscaron los restauradores que se iban a encargar de crear las tapas para maridar con cada uno de los caldos.
Acompañados por música de cámara del siglo XVIII, interpretada en directo por un dúo de clavicémbalo y guitarra barroca, se fue desgranando la cata histórica y comentada, dirigida por Custodio Zamarra, sumiller del restaurante Zalacaín de Madrid. «Son unos vinos impresionantes, algunos incluso ya fuera de circulación, que duermen en la bodega, nacieron aquí y aquí nos los vamos a beber», afirmó Arejos. Caldos blancos, como el que abrió la cata, Alejairen 2007, «que no es histórico pero va a hacer historia» al ser el primer vino blanco de Alejandro Fernández, del paraje de La Golosa, en Castilla La Mancha.
Entre tapa y tapa, todas ellas elaboradas con los más exquisitos ingredientes y completamente conjuntadas con los sabores y olores de cada vino, los asistentes pudieron degustar jamón de Guijuelo, cortado en directo por profesionales de este arte. Después de más tres horas degustando estas delicias, los comensales pudieron regresar a sus casas saciados y con la satisfacción de haber colaborado con una población muy necesitada. El resultado final de la cata fue la recaudación de más de 7.700 euros, ya que alguno de los asistentes aportó más de los 70 euros marcados por la organización.