Las bodegas subterráneas de Aranda cuentan con elementos arquitectónicos y características históricas que las hacen únicas en el territorio nacional.
El proyecto de crear una ruta turística subterránea en la capital arandina aprovechando las galerías de las bodegas que horadan el subsuelo del casco histórico está siendo objeto de estudio para comprobar la viabilidad de un cambio de planes en cuanto a las primeras galerías que conformarán este recorrido visitable.
En un primer momento, la intención de la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento arandino era realizar un recorrido que comenzase en la bodega que disfruta la peña El Jarro, de titularidad municipal, para continuar por La Navarra, La Calderona, La Botica Vieja y El Bolo. La unión de las dos primeras se realizó promovida por el Consistorio y la de las dos últimas por iniciativa de las peñas que las ocupan (La Amistad y El Chilindrón).
Ahora se está barajando otra posibilidad, que pasaría por iniciar la ruta en la bodega de la peña El Jarro, seguir por La Navarra y dar a parar a El Bolo, para lo que sería necesario realizar una nueva obra de unión. «Esta alternativa se hará en función de los estudios que se están realizando. La idea era hacer un circuito variable, no entrar por una y tener que salir por otra sino tener distintas opciones», explicó la edil de Turismo, Mar Chamorro.
Los estudios que se están realizando sobre la viabilidad de esta opción están constatando que podría ser una opción para ofertar esta ruta en un menor plazo, ya que la otra alternativa pasaba por realizar dos uniones.
El estudio que se está realizando para conocer la naturaleza topográfica de esta parte del subsuelo arandino no sólo engloba detalles técnicos geológicos sino que contempla también las actuaciones que se deben acometer para poder hacer visitable, con total seguridad y potenciando su atractivo, esta ruta de bodegas. «Ese estudio es muy completo sobre las bodegas subterráneas en todos sus aspectos y en el que se van a incluir qué tipo de actuaciones podemos realizar en las bodegas subterráneas, con una memoria de materiales y demás, de cara a que se preserve este patrimonio», comentó Chamorro.
Estos trabajos se aprovecharán, además de para poner en valor este patrimonio arandino, para justificar la solicitud de que las bodegas subterráneas que guarda el subsuelo del casco histórico de la capital ribereña consigan la declaración de Bien de Interés Turístico por parte de la Junta de Castilla y León, donde ya se presentó la propuesta.