El Ministerio de Igualdad ha pedido información a la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento de la capital ribereña sobre el funcionamiento de la peñas arandinas y, en concreto, de la posibilidad o no de admitir socias en sus filas. Esta investigación ha comenzado a raíz de un comentario anónimo introducido en la página web del ente gubernamental, en su sección de Atención a la Ciudadanía.
Esta comunicación comienza calificando el «problema» como «un hecho y una tradición estúpida que dura desde el franquismo y la mentalidad rancia y machista que entonces se tenía y que la juventud acata ahora como normal heredando estos valores» para pasar a explicar la existencia de las bodegas subterráneas y su uso por parte de las peñas arandinas. «Pero estas están constituidas únicamente por socios, es decir solo hombres. Son como clubs privados en los que sólo hay hombres y donde no hay cabida para las mujeres, con la diferencia de que tienen subvenciones públicas y bodegas públicas para uso y disfrute durante todo el año», denuncia el anónimo.
El alertante se queja de que esta situación se perpetúa desde la fundación de estos colectivos y que «es una vergüenza que a estas alturas argumenten con tonterías machistas el que no pueda haber socias en estas peñas, manteniendo así esta discriminación». Por último, pide al Ministerio que tome cartas en el asunto y se ponga en contacto con el Ayuntamiento o que haga «lo que tenga que hacer la fiscalía o lo quien sea» para eliminar esta situación.
El Ministerio de Igualdad, a través de la jefa del área de Atención a la Ciudadanía, Concha Gavarrón, se puso el pasado miércoles en contacto con la técnico responsable de las políticas de Igualdad del Ayuntamiento arandino para comunicarles la existencia de esta denuncia. La responsable de este área municipal, la concejala Leonisa Ull, considera que nada se puede hacer desde el ente municipal. «Que me digan que podemos hacer, yo creo que no podemos hacer nada porque las peñas son autónomas, tienen sus estatutos aprobados con todas las bendiciones, podemos decir públicamente que admitan a las mujeres, pero no sé que más podemos hacer», comentó.
Ull recordó que hay casos reales de agrupaciones donde no se permite la entrada a las mujeres, como las cofradías de Semana Santa en gran parte de Andalucía, y que «si en las peñas piden los mismos requisitos para admitir a hombres y a mujeres, se está cumpliendo la igualdad, otra cosa es que los hombres puedan lograrlos más fácilmente», apuntó.
Requisitos de admisión
De las ocho peñas que existen en la capital ribereña y que colaboran en la celebración de las fiestas patronales, ninguna cuenta con socias entre sus miembros pero en ninguno de sus estatutos se hace distinción entre hombres y mujeres a la hora de entrar a formar parte de estos colectivos. Es más, realizando un sondeo entre presidentes y miembros de juntas directivas de las peñas, todos constataron que en ningún momento se ha recibido la solicitud de una mujer para obtener una plaza de socia.
En cuanto a los requisitos para ser peñista, cada agrupación tiene sus propios estatutos y en ellos ser reflejan los requerimientos a cumplir para ello. Entre las peñas con las normas más asequibles están El Jarro, El Niño de la Capea o La Ribera. En la primera se pueden incorporar nuevos socios cuando alguno de los antiguos abandone la peña, en la segunda sólo son necesarias dos firmas de aval y en la tercera tres, además del pago de las respectivas cuotas y el cumplimiento de los deberes como socio. Otro ejemplo es la peña El Alboroto que exige el pago de 150 euros y el aval de diez socios con sus firmas, mientras que otras, como El Chilindrón, endurecen este sistema pidiendo la firma de un tercio de los socios y que el candidato sea aceptado por la mayoría de la asamblea general.