Otra bodega familiar, «pequeñita» como la califica su gerente, Soledad García Portugal, que se jacta de que «todos los procesos de elaboración y crianza se siguen de manera muy cercana al tener una producción limitada· Tanto es así que como máxima tienen esta frase: «Nosotros elaboramos nuestros vinos con el esmero y la dedicación que las grandes bodegas sólo pueden dedicar a sus vinos de alta gama».
Una de sus claves es la materia prima, nacida en viñedos propios, y la forma de tratarla. «Se controla mucho el rendimiento y la calidad de la uva, todo entra en la bodega a través de nuestra selección y luego cuidamos la elaboración para mantener la fruta muy viva en nuestros vinos y un toque de barrica elegante pero que no sea excesivo», relata Soledad para explicar el proceso de elaboración.
Esta no es la primera vez que lograr un Envero, el primero fue a su Vendimia Seleccionada 2004, un tercer puesto en la categoría de crianzas, por lo que defiende a estos vinos con pocos meses de barrica. «Yo creo que un crianza es un vino que todavía mantiene la frescura, no es como la complejidad de los reservas; no es un vino joven pero mantiene muy viva la fruta, sobre todo si se utiliza muy buena barrica y unos tostados que dejen respirar al vino, están al alcance de cualquier paladar». En cuanto a estos galardones, considera que es bueno «competir entre nosotros» y destaca la buena organización y la objetividad de la recogida de muestras.