En el IESEl Empecinado se imparten enseñanzas de ESO, Bachillerato y diversos Ciclos Formativos.
El Instituto de Educación Secundaria Juan Martín ‘El Empecinado’ de la capital ribereña ha estrenado este curso el carné por puntos de la conducta de los alumnos. Una iniciativa, pionera en toda la provincia, que emplea la herramienta pedagógica de premiar a los escolares por su buen comportamiento, mientras que los que cometan alguna falta tendrá la oportunidad de recuperar los puntos perdidos realizando distintas acciones para evitar la expulsión del centro durante un tiempo determinado.
El objetivo que se persigue desde el centro es que los escolares regulen sus propias conductas en función de los puntos de su carné particular. «Es una forma para que el alumno sepa que, igual que tiene actuaciones que le pueden quitar puntos, él puede hacer algo positivo para que vuelva a retomar los puntos», explicó Claudio Bravo, uno de los jefes de estudios del IES El Empecinado, puntualizando que «es una especie de autoregulación de la propia conducta por parte del alumno, que le hace reconocer que lo ha hecho mal pero con la posibilidad de enmendarse, es decir, que el chico piense que tiene la posibilidad de no ir expulsado a casa porque esta semana voy a realizar tal labor positiva, me van a dar un punto y ya no me voy a casa». Bravo calificó este sistema como «auto reeducativo».
el sistema. Cada alumno comenzó el curso con 20 puntos asignados. Las acciones que suman puntos se dividen en positivas, con las que se logra un punto, entre las que están actuar como tutor en el aprendizaje de otro compañero, realizar tareas de apoyo a profesores, colaborar en tareas de mantenimiento del instituto o participar en el deporte escolar en representación del centro.
Las acciones muy positivas, que están premiadas con dos puntos, como la coordinación de un taller en horario no lectivo, el diseño, organización y colaboración en el desarrollo de actividades, la obtención de premios en concursos organizados por otras instituciones, asociaciones o por el propio instituto, lograr una nota de 10 en cuatro o más tareas en una evaluación o responsabilizarse de un equipo infantil de deporte escolar.
En la vertiente negativa están las conductas contrarias a las normas de convivencia que pueden ser leves, graves o muy graves, restando uno, dos o cinco puntos respectivamente. En el estrato menos grave de esta categoría se encuadran faltas como las amenazas, insultos o falta de respeto a miembros de la comunidad educativa, comer en clase, seis faltas de asistencia injustificada a clase o de puntualidad injustificada, e incluso el uso inadecuado de aparatos electrónicos.
Entre las faltas graves se estipulan las ausencias colectivas sin autorización previa, la discriminación de algún miembro de la comunidad educativa por razones de nacimiento, sexo o raza, la falsificación o sustracción de documentos y material académico, las faltas graves de respeto, el acoso, amenaza y agresión física o verbal a cualquier miembro de la comunidad escolar o fumar dentro del recinto escolar, entre otras. Las sanciones muy graves, las que restan cinco puntos, responderán sólo a la resolución de un expediente disciplinario.
Las sanciones ascienden a tres días lectivos de permanencia en la biblioteca del centro tras perder cinco puntos, cinco días de suspensión del derecho de asistencia a clase por perder diez puntos y de 15 días lectivos por perder 15 puntos, duplicándose en el caso de que sean 20 los puntos retirados por faltas cometidas.